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Qué es el método de crianza Escucha activa

Un método antiguo de crianza prioriza la forma respetuosa de tratar a los niños para que se sientan realmente escuchados. Cómo se practica y cuáles son los beneficios de la Escucha activa.

El método de crianza de Escucha activa se basa en escuchar activamente y con conciencia plena. No es oír a los hijos, sino estar totalmente concentrado en el mensaje que intentan comunicar. Concretamente, propone que el adulto se coloque a la misma altura que el niño. Si uno se coloca al mismo nivel de sus ojos, el pequeño se siente más cercano y así le es más sencillo transmitir qué le ocurre.

Esto significa que los padres se tienen que poner a la altura de sus hijos cada vez que preguntan algo, generando con el pequeño un contacto visual. Algo así como descender de las alturas para tratarlo a un mismo nivel, cara a cara, con la sinceridad y el amor que sólo los ojos dejan entrever.

Esta disciplina, sin embargo, no es exclusiva del proceso de crianza. Los adultos, entre pares, también pueden aplicarla. Así, se consigue escuchar todo el mensaje de forma global, incluido lo que no se dice.

Los especialistas explican que detrás de un comportamiento, está latente una emoción. Cuando el niño hace algo, es la forma que tiene de comportarse ante un problema o sentimiento. Ante esa situación, si los padres practican la Escucha activa, probablemente descubran qué le está sucediendo realmente a su hijo.

Técnica beneficiosa. Para el psicólogo Santiago Gómez, este método sirve para que los padres puedan generar un mejor vínculo empático con sus hijos, es decir, ponerse en el lugar de los chicos para escucharlos y entender mejor lo que sienten y por qué suceden determinadas conductas, como por ejemplo los berrinches.

Susana Riva, psicopedagoga, explica que hablar con un niño a su misma altura permite una comunicación corporalmente directa, en igualdad de condiciones, y el pequeño se siente más escuchado. "Pero lo significativo no es en qué posición estemos, sino cuál es el contenido de lo que hablamos y qué hacemos con lo que nos dice", reflexiona.

Este tipo de escucha facilita la contención necesaria para tranquilizar a los niños. Juan José Arévalo, máster coach, grafica que al ser escuchados con atención y ser indagados amorosamente, los pequeños suelen sentirse comprendidos y escuchados. "Los niños que sean contenidos por este modelo de crianza, tendrán la posibilidad de vivir en un entorno de comprensión y paciencia. Esto les permitirá aprender a manejarse en el mundo con mayor calma y equilibrio", agrega.

Los expertos consultados por Tu Día también advierten que no hay que confundir esta técnica con un método de educación sin límites. La falta de disciplina, aclaran, puede convertir a los niños en tiranos. Para los padres más permisivos, será más complicado practicarla. Una comunicación asertiva como esta también necesita de reglas.

"Un padre va a dejar traspasar un límite, o no, independientemente de la altura desde donde le hable a su hijo. Un límite no es una cuestión de posturas físicas", sugiere Riva.

La finalidad, en todo caso, es fortalecer el vínculo padre-hijo para desarrollar comportamientos asertivos, evitando caer en el autoritarismo que provocan conductas de miedo en el pequeño. "Esto no significa que los padres no deban poner límites, por el contrario, estas reglas permiten al niño generar una organización interna en su psiquismo", justifica Gómez.

Más allá de los vastos beneficios de esta táctica, los entendidos subrayan que un niño criado así, es un adulto más seguro de sí mismo. El modelo de comunicación con el que crecen será el escudo protector con el cual podrán reconocer y defenderse del maltrato, cualquiera sea, durante la adultez.

"Es vital escuchar activamente a nuestros hijos para comprender cuáles son sus emociones recurrentes y guiarlos hacia estados de ánimo más funcionales. Si logramos saber lo que sienten, y no solo lo que dicen, podremos descubrir los motivos de sus enfados o rabietas. Esta doctrina los vuelve menos vulnerables a los acosos de quienes los quieren someter, dado que pueden distinguir cuándo no son tratados como corresponde", advierte Arévalo.

Cómo se hace

Todos los padres pueden aplicar el método. Los pasos para poder practicarlo son:

» Es el adulto el que tiene que entrar en el mundo del chico, y no al revés.

» Por lo tanto, el padre es el que tiene que bajar (agacharse) para poder dialogar con el hijo.

» Al hablar con el niño, mirarlo a los ojos.

» Dialogar de buena manera, de forma asertiva.

» Mantener los límites, que no son más que reglas de juego que organizan al pequeño psicológicamente.

» No distraerse durante la conversación ni interrumpir al niño. Tampoco querer imponer las propias ideas.

» Validar lo que el pequeño dice, aunque no se esté de acuerdo en la totalidad.

» Usar fórmulas de reconocimiento, como querer saber más.

Guillermo de Inglaterra reavivó la técnica al mostrarse con su hijo Jorge a la misma altura.

  • El método elegido por Guillermo de Inglaterra

Esta fórmula no es nueva. El concepto comenzó a acuñarse en 1957, por los psicólogos estadounidenses Carl Rogers y Richard E. Farson. Más adelante, el también psicólogo Thomas Gordon escribió el manual del término Escucha activa en Técnicas Eficaces para Padres.

Pero fue Guillermo de Inglaterra quien volvió a poner este método a la vanguardia. El Duque de Cambridge llamó la atención de propios y extraños al mostrarse siempre en cuclillas cuando habla con su primogénito, el príncipe Jorge.

A los ojos

Un punto clave en este método, es el contacto visual. Si no se mira a los ojos, prácticamente no se pone en práctica la Escucha activa.

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