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Tus hijos

Proponen un cuaderno que guía el aprendizaje de la escritura

Entre los 6 y los 7 años, los chicos transitan un período clave para el desarrollo de la motricidad fina. Como resultado de una investigación surge la propuesta de un cuaderno que guíe el aprendizaje de la escritura.

La escritura puede poner en evidencia rasgos de nuestra personalidad, problemas de salud o el nivel de energía con el que contamos. Aprender a escribir es una de las motivaciones más fuertes en un niño que atraviesa la primera infancia, uno de los principales desafíos en el comienzo de la escolarización.

La etapa precaligráfica, la primera de las tres que comprenden el aprendizaje, es la que permanece atenta a las formas, dimensiones y proporciones de las letras. La que permite que sean reconocibles y, por consiguiente, aptas para la comunicación. Esta etapa comprende desde pre escolar hasta tercer grado, cuando los chicos introyectan también otras habilidades y normas relacionadas con muchísimos aspectos de la vida.

Este es el momento ideal para la incorporación de ciertas pautas necesarias para la comunicación gráfica, motivo por el cual nace la propuesta de un producto único desarrollado especialmente para nenes de 6 y 7 años. El nuevo cuaderno de caligrafía nace a partir de una investigación del Instituto Emerson de Grafología Argentina y lo hace para guiar el aprendizaje y no para corregir la escritura.

"Cuando la disgrafía (trastorno de la capacidad de escribir) se instala, requiere un método específico y personalizado de re-educación. Si comparamos con el lenguaje verbal, se espera que el niño se pueda comunicar de manera satisfactoria. Si ese estímulo no existe, es muy probable que se registren déficits. La sociedad tiene una mirada muy alerta sobre cómo el niño se expresa en forma oral y tanto padres como docentes se esmeran en ayudarlo a pronunciar bien. La escritura, en cambio, se deja más al azar", explica a Tu Día la licenciada en psicología Adriana Ziliotto, grafóloga del Instituto Emerson y vocera oficial de Éxito.

Y agrega: "El momento pre caligráfico es fundamental para que en las etapas siguientes pueda automatizar estructuras simplificadas y adquirir velocidad sin perder legibilidad. Si no adquieren el dominio de la formas, la velocidad producirá la desestructuración del grafismo y la consiguiente imposibilidad de lectura".

Una letra ilegible o el afán de mantener la legibilidad y resignar velocidad son dos de los problemas más frecuentes que se desencadenan por no haber adquirido un adecuado dominio gráfico en el momento apropiado.

"Cuando el problema ya está instalado, se hace necesaria la 'reeducación' de la escritura. El tiempo de la 'educación' ya pasó y los cuadernos de caligrafía ya no ayudan sino que retrotraen al niño a una etapa cognitiva superada: están en la etapa de pensamiento abstracto y la caligrafía pretende volverlos al pensamiento concreto. Eso causa su rechazo", aclara Ziliotto.

La nueva propuesta. Según la especialista, los antiguos cuadernillos hacían honor al origen de su nombre: de caligrafía (bella escritura); eran más estrictos en los detalles porque apuntaban a la belleza casi más que a la legibilidad (incluso algunos adornos hasta podían agregar confusión). "Eran otras épocas, había más tiempo para detenerse en la pura estética de la escritura. En este cuaderno apuntamos a sentar las bases de la forma, para que ella permita desarrollar velocidad a corto plazo", dice la licenciada.

Si la escritura revela alteraciones en la conducta o estados de ánimo, ¿qué el niño corrija su caligrafía no sería ir en contra de esta ventaja?

– La presente propuesta no busca que "corrija" su caligrafía, sino que adquiera pautas mínimas que posibiliten la comunicación escrita. Como ocurre con las pautas de comunicación oral o de conducta social, el niño, desde que nace, incorpora normas que le permiten un intercambio con la sociedad. Eso no anula su personalidad. La escritura se inscribe en ese orden de cosas. En otras épocas todas las normas era muy rígidas (también las caligráficas!) y era mucho más difícil expresarse libremente en todos los campos. Hoy se utilizan diversos modelos escriturales y con este cuaderno solo se buscan pautas gráficas mínimas, que respeten la individualidad psicomotriz, pero que al mismo tiempo contemplen el desarrollo de las potencialidades a desplegar en el futuro inmediato sin acotar su libertad expresiva.

El proyecto busca seguir concientizando a padres y docentes con un efecto multiplicador de la expresión de la necesidad, porque ellos la conocen y la padecen en sus hijos.

"Paradójicamente, aunque todos se quejan de la escritura de los niños, no hay suficiente conciencia sobre la necesidad de incluirla en la currícula como un contenido específico, con un procedimiento de enseñanza adecuadamente cimentado. Seguimos en la etapa de la queja y no se plantea como un problema a solucionar. Este Cuaderno pretende ser un primer paso en este sentido", cierra Ziliotto.

Grafólogos en la escuela

La vocera de Éxito ve la inclusión de esta especialidad como una necesidad. La escritura es proyectiva de aspectos bio-psico-sociales y la infancia, adolescencia y juventud son las etapas de la vida en la que los cambios son más vertiginosos. Y la escritura los refleja, permite seguimientos generalmente transparentes y no invasivos, en los que ni siquiera es necesaria una entrevista.

 

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