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Los niños también pueden sufrir de depresión

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta tanto a niños como adultos. Es altamente incapacitante, pero en el caso de los más pequeños hasta puede interrumpir su desarrollo.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta tanto a niños como a adultos. Resulta altamente incapacitante y cursa con un elevado nivel de malestar. Sin embargo, en el caso de los más pequeños, este trastorno puede ser irruptivo en su desarrollo por la falta de madurez emocional y de recursos para manejar las propias emociones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un 3% de la población infantil sufre depresión. En la misma línea, este desorden representa alrededor del 15% de las consultas de psiquiatría infantil.

Aunque resulte impensado, los niños y adolescentes también sufren de angustia, depresión, tristeza, ira, miedo, celos. Eso se ve claramente reflejado en los problemas de conducta que impiden el desenvolvimiento y desarrollo esperado de los chicos.

Si bien no se conoce a ciencia cierta la causa de la depresión, se sabe que tiene un origen biológico. La genética y la influencia de las experiencias pueden predisponer a una persona a padecer este trastorno.

Durante la infancia, se van formando los cimientos que constituirán la personalidad durante la vida adulta. Por eso, los problemas que se presenten en esta etapa y no se resuelvan, probablemente serán más fuertes y difíciles de derribar en la adultez.

En ese sentido, María Gracia Franco, especialista en terapia individual y grupal, asegura que la terapia beneficia tanto a los niños con pequeñas desviaciones como a aquellos que padecen depresión infantil.

"La terapia en los niños y adolescentes deben estar apoyada por los padres y ser parte activa del tratamiento. Si bien no es inmediato, el aprendizaje es para ambos y se puede evidenciar a lo largo de todo el tratamiento", detalla la psicóloga.

Franco remarca también que las sesiones pueden funcionar como una psicoeducación, relajando al niño con sus exigencias y calmando a los padres con sus expectativas. "Sobre todo en la sociedad actual, donde la sobre exigencia estresa tanto a los adultos como a los niños", agrega.

Signos de alerta

» Estado de ánimo deprimido o irritable.

» Incapacidad de describir cómo se sienten.

» Molestias físicas imprecisas.

» Conducta agresiva o acciones que muestren una triste expresión, hostilidad o cólera.

» Pérdida de interés hacia el entorno o incapacidad para disfrutar del juego o las actividades escolares.

» Falta de energía.

» Pérdida de confianza y autoestima.

» Sentimientos de inferioridad.

» Autodesvalorización o sentimiento de culpa excesivo.

» Ideas o intentos autodestructivos.

» Falta de concentración.

» Alteraciones del sueño.

» Quejas somáticas (dolor de cabeza, estómago).

  • Cuestión de edad

Algunos estudios dan cuenta que se deprimen más los niños que las niñas, aunque la tendencia se invierte durante la adolescencia.

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