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Tus hijos

Cómo hablar con los hijos de sexo opuesto

Cuando padres y madres deben criar a sus hijos solos, algunos temas son difíciles de conversar. Sobre todo cuando los chicos son del sexo opuesto. Problemas y retos especiales que se pueden sobrellevar.

En Argentina, cada vez son más frecuentes las familias monoparentales, cuando los hijos viven con uno de los dos padres. Según datos de los últimos censos, este tipo de hogares pasaron del 15 al 17 por ciento en el país. Este nuevo modelo de familia puede deberse a distintos motivos. La separación de los padres, la muerte de uno de ellos o la decisión de criar solo a un hijo.

Más allá de las razones, en la práctica, la mamá o el papá en definitiva se enfrenta en soledad a las dificultades propias de la crianza. Sin embargo, cuando el hijo es del sexo opuesto, aparecen otros inconvenientes. Para una madre con un hijo varón, o un padre con una hija mujer, no es fácil hablar de ciertas cosas.

Tu Día consultó a dos especialistas, quienes acercan algunas claves y consejos para que los padres que están solos puedan encarar de la mejor manera posible estos retos especiales.

El diálogo empieza con el bebé y, en situaciones ideales, continúa año tras año. Cuanto más hablen, más cómodos se sentirán los hijos con esa situación. De esa manera, se sentirán seguros a la hora de plantear las dudas.

Maritchu Seitún, psicóloga especialista en orientación a padres, advirtió que cualquier tema del que no se hable con los hijos, queda en manos de sus pares o de sus investigaciones en la Internet, lugar en el cual la información que reciben está muy lejos de la esperada por los padres.

Concretamente, sobre qué tiene que tener en cuenta una mamá para poder hablar abiertamente con su hijo varón, la orientadora admitió que a veces se complica ese intercambio porque ellos suelen ser más de acción que de conversación. "Es importante que las mamás cuenten ellas cosas de su vida, para que sean modelo para los hijos y así ellos tenga ganas a su vez de contar. Y que estén atentas para que no haya temas prohibidos y se animen a contestar todas las preguntas", detalló.

Lo mismo sucede en el caso de los papás con una hija mujer. "Es lo mismo. Sería ideal que todos los hijos tuvieran información tanto de papá como de mamá antes de armar su propia cosmovisión. Cuando la conversación empieza con las hijas chiquitas, padre e hija van estando cómodos y ningún tema se les va a complicar", destacó Seitún.

Los chicos rápidamente se dan cuenta lo que incomoda a sus padres, entonces dejan de hablar y de preguntar. Por eso se insiste tanto en el diálogo continuo, sin evadir temas o las preguntas de los chicos.

El diálogo empieza con el bebé.

Ser coherentes

Informar, educar y orientar hace a la función de los padres, y de ellos depende el modelo del mundo que construyen sus hijos. Para Carmen Milán, directora del Centro Milton H. Erickson, lo que facilita mucho el diálogo con hijos del sexo opuesto es revisar la postura propia y prepararse anticipadamente para cuando llegue el momento de hablar de ciertos temas.

"Es necesario elegir una postura y ser coherente con ella. Si creemos que algo es natural y cuando llega el momento actuamos de acuerdo a esa creencia, vamos a hablar del tema y a responder las preguntas con la misma seguridad que lo hacemos cuando se trata de qué ropa tienen que ponerse si hace calor o si hace frío. En cambio, si creemos que es algo que da vergüenza, estamos en problemas. Y los chicos también", explicó la psicoterapeuta.

Una mamá que puede aceptar la sexualidad como algo natural, sin los prejuicios culturales que la complican, transmite tranquilidad a su hijo. Al mismo tiempo, es capaz de considerar las cuestiones de salud y explicar la importancia de la prevención hablando claramente y sin eufemismos.

Un papá con una hija mujer, en tanto, deberá informarse previamente sobre todo lo referido al ciclo sexual femenino y al desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. "Esta información la utilizará también cuando llegue el momento de hablar sobre las relaciones sexuales, sobre cómo evitar el embarazo y el contagio de enfermedades", opinó Milán.

Acercarse al equilibrio

Lo ideal es que los chicos crezcan teniendo ambos referentes, el masculino y el femenino. De esa manera, se consolida la personalidad, la percepción de la vida y los valores.

Seitún consideró que se puede criar sin dificultad a un hijo del otro sexo, aunque remarcó que es mejor ofrecer otros modelos y personas cercanas. "Es difícil a veces para un/a hijo/a tener un solo referente. Buscar ayuda en un familiar les da un respiro a todos. Es agobiante ser progenitor y responsable único todo el tiempo, no poder enfermarnos, o enojarnos con nuestro hijo, ni tomarnos un recreo", agregó.

En la misma línea, Milán reflexionó sobre la importancia de exteriorizar los sentimientos y solicitar la ayuda de la familia o amistades para que funcionen de soporte a la madre o padre que cría solo.

Hablar, la clave

  • Hablamos de sexo con los chicos desde los cuatro o cinco años, ampliando cada vez más el nivel de información.
  • Así se toma confianza para cuando, en la pubertad, vengan preguntas más complejas.
  • El canal de comunicación debe quedar abierto, para que los hijos tengan ganas de preguntar.
  • Para que los chicos puedan decidir, deben conocer la cosmovisión y en lo que creen sus padres.
  • A los chicos hay que hablarles con la verdad y llamar a las cosas por su nombre.
  • Si los hijos piden más detalles, responder siempre con la verdad y de acuerdo a la edad.
  • Los chicos aceptan tranquilamente los límites a su curiosidad si están dados con sinceridad, naturalidad y sin prejuicios.

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