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Tus hijos

Cómo evitar trastornos de sueño desde bebés

Crear el hábito del buen dormir desde bebés es clave para evitar trastornos de sueño en la adultez.

La falta de sueño disminuye la calidad de vida, por eso los médicos pediatras insisten tanto en el buen dormir de los bebés.

Al respecto, el pediatra Diego Montes de Oca subrayó que el primer punto a tener en cuenta es la posición en la que se acuesta al bebé. "Debe ser boca arriba, ya que así disminuye el riesgo de muerte súbita, gran fantasma de los padres", afirmó.

Durante los primeros meses de vida, el bebé duerme cuando quiere y los padres deben estar atentos a su llanto y responder a sus necesidades. Pero luego de los seis meses, algunas costumbres cambian y es allí dónde empieza a formarse el hábito de dormir.

Montes de Oca subrayó la importancia de comprender que el hábito del buen dormir y el sueño lo forman los padres y no los hijos. "Si hay bebés que duermen fantástico y otros muy mal, eso tiene más que ver con los padres que con los hijos. Si los padres pueden tolerar un poquito el llanto de su hijo luego de los seis meses, lo más probable es que el niño se vuelva a dormir", apuntó.

Luego del año de nacido, el bebé debe dormir toda la noche y, si no lo hace, es por falta de hábito y rutina, por lo que los padres deben replantearse las conductas tomadas, siempre que para ellos sea un problema que su hijo no duerma.

Otros dos buenos consejos que el pediatra aclaró para tener en cuenta a la hora de dormir a los pequeños son acomodar la sabanita bien ajustada sobre las axilas con los brazos por afuera de ella y tratar de que apoye sus pies sobre la base del moisés.

El 18 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, un evento anual patrocinado por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM, por sus siglas en inglés), y el lema de este año es "Dormir bien es un sueño alcanzable".
 
Los tres elementos para lograr un sueño de buena calidad
  1. La duración, que debería ser suficiente para estar descansado y alerta al día siguiente.
  2. La continuidad, ya que los ciclos del sueño deben ser seguidos y sin interrupción.
  3. La profundidad, que debe ser suficiente para conseguir un descanso refrescante y restaurador.

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