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Tus abuelos

Beneficios del ejercicio en la tercera edad

Lejos de dejar de hacer cosas, durante la edad adulta hay que seguir en actividad. Algunas pautas para disfrutar a pleno esta etapa. 

  • El ejercicio físico, sobre todo en invierno, ayuda a estar más alegres. Realizarlo cada día mejora el estado de ánimo.
  • Un ejemplo es caminar a buen paso media hora, todos los días, preferentemente a la siesta, cuando hay más sol.
  • El frío frena la circulación de la sangre y pone en peligro a personas que sufren isquemias y otros problemas de corazón o que tienen un escaso riego sanguíneo en sus extremidades.
  • Mejorá tu circulación caminado diariamente, por terreno llano, llevando una marcha rítmica algo más lenta al principio y al final del paseo. Usá zapatos cómodos de punta cuadrada. 
  • Masajeá pies y piernas con una crema hidratante, al volver del paseo, empezando siempre desde los pies y siguiendo por las piernas y muslos.
  • Las articulaciones y los músculos que no trabajan se endurecen, se atrofian y pueden conducirte a una torpeza progresiva y en algunos casos a la invalidez.
  • No renuncies a la actividad física, por más invierno que sea. Abrigate bien y salí. Si está muy feo y no podés salir, caminá por dentro de casa. 
  • La actividad física es la clave para mantener un relativo estado de juventud. Además, el ejercicio diario favorece la secreción cerebral de endorfinas, aquellas hormonas que te hacen sentir bien y combaten la depresión.
  • Hidratarse también es importante cuando se llega a la vejez. Hay que beber al menos ocho vasos de agua al día.
  • También una alimentación variada y equilibrada es fundamental. Hay que incluir cinco porciones de fruta y vegetales al día.
  • Una mente positiva es vital en todas las etapas de la vida.

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