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Tu seguridad

Vacaciones seguras al volante

El verano está hecho para vacacionar. Y si elegís viajar en auto podés tomar algunas precauciones para no tener problemas en la ruta. 

No hace falta que lleguen las vacaciones para realizar un chequeo general del auto. Durante el año podés prestar atención a algunos indicadores para mantener el motor en buenas condiciones y viajar seguros.  

Cambiar lubricantes, revisar la cantidad de aceite en el motor y llevar el registro de los kilómetros recorridos son tres rutinas cruciales para evitar algún inconveniente mientras estás en la ruta. Si no se toman ciertas precauciones, el motor puede desgastarse a causa de un filtro de aceite obstruido o de la acumulación de residuos en los conductos de lubricación, entre otros problemas. 

¿Cuándo hay que hacer cambio de aceite? Los lubricantes y aceites tienen un intervalo de recambio que va de los 5.000 a 8.000 km para un aceite de origen mineral, de 10.000 a 12.000 km para un aceite semisintético y de 12.000 a 15.000 km para un aceite 100% sintético. Para estar seguro de cuál es el aceite adecuado para tu modelo, consultá al manual o a tu mecánico amigo. 

Otra opción es calcular en base al tiempo transcurrido desde la última renovación de lubricante. Se puede estimar un lapso de seis meses para un aceite mineral y un año para aceites sintéticos y semisintéticos. La sugerencia de Gulf Oil, marca especialista en lubricantes, es elegir una de las dos opciones para llevar un registro de próxima renovación ordenado, en base a kilómetros recorridos o meses de uso.

No te olvides… 

* Cambio y renovación de lubricantes. 

* Medir el aceite.  

* Tener en mente los kilómetros recorridos. 

La verdad de los lubricantes

  • Son sustancias sólidas, semisólidas o líquidas y pueden ser origen animal, vegetal, mineral o sintético. Se componen de aceites base y una serie de aditivos modificadores de las propiedades de estos aceites. 
  • Su función es reducir el rozamiento entre piezas y mecanismos en movimiento. Aunque no logran eliminar totalmente el rozamiento, sí lo disminuye notablemente. Es lo que se conoce como lubricación. 
  • Una correcta aplicación contribuye a evitar el desgaste por frotamiento; eliminar impurezas; sellar aquellas zonas en donde pueden existir fugas; transmitir energía de un punto a otro del sistema y permitir una buena refrigeración. Además, tienen propiedades anticorrosivas y reductoras de la fricción y el desgaste naturales.
 

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