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Cuáles son las emociones que más hacen comer a las mujeres

Una especialista en nutrición de la Universidad Favaloro llevó a cabo un estudio que revela de qué manera influyen en ellas los sentimientos a la hora de los "atracones". Mirá.

Son muchas las películas que lo reflejan. Pero, una de las íconos dentro del género femenino El Diario de Bridget Jones, tiene una escena que es quizás, una de las más representativas.

Bridget (Reneé Zellweger), acaba de descubrir que Daniel (Hugh Grant) la engaña con otra mujer luego de pasar un fin de semana romántico donde hasta se imagina que ya está casada con el escurridizo Cleaver.

Y, a raíz de eso, se encierra en su departamento buscando consuelo en la comida (bebida incluida) y el aislamiento total. La tristeza y el enojo son infinitos, y directamente proporcionales con los tremendos "atracones" que se manda. Si buscás, hay cientos de películas que reflejan esta situación.

¿Es que existe una relación directa entre las emociones que tienen en determinado momento las mujeres y esa necesidad compulsiva de comer y comer?

Al parecer, sí. De acuerdo a una investigación llevada adelante por la especialista en nutrición Mónica Katz, directora de la Carrera de Especialista en Obesidad y del Posgrado en Nutrición de la Universidad Favaloro que publicó junto con su colega la Vanesa Anger en la revista “Actualización en Nutrición”, determinaron que la ingesta emocional juega un papel importante en la epidemia de la obesidad. 

"Esos" atracones. La ansiedad, la tristeza y el enojo parecen ser las situaciones emocionales que más hacen comer a las mujeres.

El estudio de las investigadoras, que también incluyó a hombres, determinó que la ansiedad fue lo que más se asoció a la necesidad de comer (74% de los consultados), aunque la diferencia entre los géneros es notoria: 77% de mujeres vs. 61% de hombres expresaron que la canalizan mediante algún alimento.

Por su parte, el 37% de la muestra reconoció comer de más debido a la tristeza (40,4% mujeres vs. 19,5% hombres), cifras similares en cuanto al enojo aunque, en ese caso, el porcentaje de hombres asciende al 28%

Según el estudio realizado en 481 personas (399 mujeres y 82 hombres) que consultaron al Centro Dra. Katz, los varones presentaron estilos de comida menos saludables y una preferencia por los alimentos salados, mientras que ellas evidenciaron una mayor ingesta debido a sus emociones e inclinación por lo dulce.

“Una emoción es un estado mental y fisiológico conectado a una amplia gama de sentimientos, pensamientos y conductas. La ingesta emocional es conceptualizada como el comer en respuesta a estados afectivos, generalmente, vinculados a emociones negativas. ”,asegura Anger.

Si bien se desconoce el proceso exacto mediante el cual las emociones afectan la ingesta, se ha sugerido que la emoción en sí misma genera la ingestión de una cantidad excesiva de alimentos (hiperfagia), dado que se convierte en un estilo de afrontamiento para la persona.

De acuerdo al trabajo realizado por Katz y Anger, aquellas personas que manifestaron comer cuando están tristes o enojadas presentaron IMC más altos que quienes no tienden a comer motivadas por estas emociones. “Utilizar alimentos para afrontar emociones puede convertirse en hábito poco saludable y llevar en última instancia a la ganancia de peso corporal”, señala Katz. 

Resultan interesantes las diferencias de género halladas en relación a la variable “estilo de ingesta”. El 31% de la muestra reconoció darse atracones, los son más frecuentes en las mujeres (33,8%) que en los hombres (19,5%). 

En cambio, ellos son más proclives (46,9%) a concentrar su alimentación después de las 18:00 horas en comparación con las mujeres (sólo el 25,1% de ellas presentó comida nocturna excesiva). Por último, si bien el 55,7% del total de la muestra manifestó comer en exceso, esta tendencia es mucho más común en los hombres (70% vs. 53% de las mujeres). 

En cuanto a gustos preferidos y género, lo salado fue significativamente más elegido por hombres (68,3%) que por mujeres (45,4%). Y al revés, el 59% de las mujeres prefirió alimentos dulces, contra el 34% de los hombres. 

“A partir de estas observaciones, consideramos que es imprescindible avanzar en los estudios de los factores emocionales y comportamentales relacionados con la ingesta no homeostática y hedónica. Esto permitiría diseñar estrategias específicas para el manejo de las emociones e incluirlas en todos los programas de tratamiento de pacientes que presentan este tipo de actitudes hacia la comida”, concluyeron las investigadoras.

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