?>
Tu salud

Consejos para reducir el estrés

El estrés nos hace pasar malos momentos y, además, puede dañar al cerebro. La buena noticia es que con un cambio de hábito se puede vivir mejor y reducir los daños.

Las investigaciones en neurociencias son contundentes: el estrés, en sus diferentes variantes de intensidad y duración, produce daños en el cerebro.

La buena noticia, según Néstor Braidot, especialista en neurobiología del comportamiento y en neurociencias cognitivas, es que con un profundo cambio en la forma de pensar y en el estilo de vida, estos daños son reversibles.

Mirá algunas estrategias para contrarrestarlo.

Descubrir lo que te estresa 

  • Hay hechos, personas, situaciones, incluso objetos, que provocan estrés: desde dar un examen o hablar en público. Los ruidos ambientales, la sobreexigencia en el trabajo, la incertidumbre o la mala relación con un también superior son estresores. Anotar lo que nos estresa en una lista es un buen punto de partida para tomar conciencia. Hay algunos estresores que no son tan evidentes y, sin embargo, pueden afectar nuestro comportamiento. 

Aprender a relajarse 

  • Meditar hace bien. Un experimento en el Hospital General de Massachusetts mostró que hacer ejercicios de relajación durante media hora diaria a lo largo de ocho semanas genera  cambios importantes en regiones cerebrales de las que dependen nada menos que la memoria, la empatía, el sentido del yo y el estrés.

Dormir

  • El sueño es uno de los mejores remedios para el estrés y el agotamiento y, además, un buen aliado para resolver los problemas que aquejan durante la vigilia. Cientos de investigaciones confirman que dormir bien facilita el análisis de situaciones que implican decisiones difíciles. 

Realizar actividades aeróbicas o practicar deportes

  • Varias investigaciones coinciden en que las personas que practican un deporte, caminan, bailan o realizan algún tipo de actividad aeróbica tienen menores niveles de ansiedad que aquellas que llevan una vida sedentaria debido, entre otras razones, al efecto de estas actividades en sus neurotransmisores. Además, mejora el funcionamiento de la memoria y retrasa el envejecimiento.

Acudir al gimnasio cerebral 

  • La ayuda externa es muy útil como punto de apoyo para reflexionar, pensar y elegir, ya que al verdadero antídoto para el estrés se debe buscar en uno mismo, en el infinito potencial del cerebro. 

Pensar en forma positiva

  • Está comprobada la relación que existe entre la forma de pensar de una persona, el nivel de desempeño de sus funciones cerebrales y los éxitos o fracasos que obtendrá en su vida.  Si un joven que estudia medicina dedica media hora diaria a visualizarse como un médico famoso a los 40, es altamente probable que lo logre. Si los pensamientos son negativos, irán configurando neurocircuitos que inevitablemente conducirán a resultados negativos.

Generar nuevos aprendizajes

  • Aprender un idioma, a tocar un instrumento, leer e interesarse por nuevas temáticas es una manera de ejercitar el cerebro y que funcione mucho mejor que el de otra persona que lleva una existencia pasiva.    

Ser sociable

  • El hombre es, por naturaleza, un ser social. La interacción social, con familia, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, genera mayores ramificaciones dendríticas en el cerebro, que facilita la comunicación entre neuronas. También ha sido comprobado que quienes tienen una vida rica en relaciones sociales  y experiencias compartidas se enferman menos y viven más.

Comer poco y de manera adecuada        

  • Los hábitos saludables ayudan a prevenir enfermedades graves, y favorecen un cerebro ágil y activo. Los polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados son efectivos para el cerebro. Los primeros están en el té, la cerveza, la uva, el vino, el aceite de oliva, el cacao, las nueces y otras frutas y vegetales. Los ácidos grasos de este tipo se encuentran en el pescado azul, el maíz, la soja, el girasol y la calabaza. 

Divertirse

  • La risa es muy saludable. Según una de las últimas investigaciones, las personas que contrarrestan el estrés con el humor mejoran su sistema inmunitario, sufren un 40 menos de infartos y viven más.

Realizar actividades aeróbicas o practicar deportes

  • Varias investigaciones coinciden en que las personas que practican un deporte, caminan, bailan o realizan algún tipo de actividad aeróbica tienen menores niveles de ansiedad que aquellas que llevan una vida sedentaria debido, entre otras razones, al efecto de estas actividades en sus neurotransmisores. Además, mejora el funcionamiento de la memoria y retrasa el envejecimiento.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo