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Tu pareja

Tener a la suegra como aliada

Llevarse bien con la suegra es posible. La relación a construir es, en gran parte, nuestra responsabilidad. Muchas son un sostén enorme de los hogares de sus hijos y grandes compañeras de sus nueras o yernos.

Estás en pareja, todo anda sobre rieles hasta que... ¡tu suegra entra en escena! Y es probable que tengas más responsabilidad de la que crees. La conducta más habitual es tratar de hacer cargo a la madre de él o de ella de los malos entendidos. Pero... ¿Es en verdad la culpable de todo? ¿Qué hay de tu parte? Para bailar el tango hacen falta dos...

"Todos, alguna vez, hemos tenido -o tendremos- una suegra. La relación que con ella construyamos es en gran parte nuestra responsabilidad, desde el inicio de nuestro vínculo de pareja. Muchas son un sostén enorme de los hogares de sus hijos y grandes compañeras de sus nueras o yernos", cuenta Valeria Schapira, experta en relaciones para Match.com, quien además brinda una serie de consejos para forjar una buena relación con la mamá de tu pareja.

  • Consideración y amabilidad. Es probable que puedan compartir buenos momentos y que vos puedas aprender de su experiencia vital. Ante todo, tolerancia. Si algo nos resulta difícil en los tiempos que corren es practicar la paciencia e intentar ponernos en el lugar de los demás. Pensá que algún día podés estar en sus zapatos. Ella -con sus equivocaciones, seguramente- ha llevado adelante un hogar y ha aprendido bastante en el proceso. Aceptá sus aportes.
  • En su lugar. Sos vos quien está compartiendo la vida con su ser más amado y quizás se sienta desplazada. Es probable que no haya una cuestión personal contigo, sino que esté tratando de asimilar los cambios en su propia vida, a partir de la partida de su hijo/a del hogar familiar, por ejemplo. Tené en cuenta que tanto vos como tu pareja provienen de estructuras familiares -e historias- diferentes y lleva un tiempo acomodarlas a un nuevo hogar.
  • Sin rivalidad. No se trata de quién se queda con el triunfo sino de intentar buscar la armonía y que todos estén cómodos. Tratar de ganar este tipo de batallas sólo lleva a que las familias pierdan en convivencia, tranquilidad y proyectos. Si ves que el consenso está costando más de la cuenta, abrile tu corazón y decile que sólo querés que se lleven bien, para poder crear buenos lazos.
  • Sin críticas. La negatividad sólo acentúa las divisiones. Tratá de generar consenso. La mayoría de los problemas con las suegras se suscitan por la intromisión en el funcionamiento del hogar. Si éste es el caso, con firmeza y amor, hacele saber que ésta es la dinámica de tu casa, aunque entiendes que a ella puede parecerle rara. No la critiques, todo vuelve.
  • Sonríe. Aunque suene absurdo, para iniciar una disputa hacen falta, por lo menos, dos partes. No participes de la batalla, prueba con sonreír. El amor termina ganando siempre.
  • Límites. Los límites son un acto de amor, si están puestos de manera diplomática y sin agresión. Conversá acerca de ellos con tu pareja, es su madre y parte de vuestra familia. Cuando los límites son saludables, ayudan a preservar las relaciones.

 

 

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