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Tu pareja

Los imperdonables de una primera cita

Además de nervios e ilusiones, la primera cita también puede traer metidas de pata imperdonables. Mirá qué cosas no debés hacer en un primer encuentro.

Primera cita. Nervios, ilusiones y el deseo que esta vez la otra persona sea  "la esperada" para empezar a construir una nueva historia. Algunas mujeres invierten horas decidiendo el atuendo o muchos varones se plantean cuál es la escenografía adecuada para la cita. Lo cierto es que si los planetas se alinean, puede que nazca el amor. Valeria Schapira, experta en relaciones para Match.com, comparte consejos que te pondrán a salvo de metidas de pata irremediables.

» Falta de higiene. Cualquier amor muere a causa del mal olor. Un reciente estudio de la Universidad de Western Sidney, Australia, determinó que la falta de aseo y el desaliño son consideradas las principales causas de la muerte del deseo.

» Sin interrogatorios. Una cosa es mostrar interés y otra, muy distinta, es someter al otro a una suerte de indagatoria policial. Lo ideal es que preguntes sin ser indiscreto; escuchá más de lo que hables y trata de ser empático. No juzgues. Son dos mundos que recién se encuentran; dejá fluir.

» Actitudes ahorrativas. Si bien, en la actualidad, está aceptado pagar a medias -aún en la primera cita-, a las mujeres les resulta muy atractivo que el hombre pague la cuenta en las primeras salidas. Si el presupuesto es ajustado, invitá a un café o un helado, pero no pierdas la caballerosidad.

» Menciones recurrentes a los ex. Nadie ve con agrado que le exhiban el catálogo de conquistas pasadas, relaciones amorosas o sexuales. Es lógico que con el tiempo cada quien vaya sabiendo de la vida anterior de su actual pareja, pero es de mal gusto hacer alarde de ellas, sea por inseguridad o para dar celos.

» Descortesía. Sea en una salida romántica o laboral, hay cuestiones de formas que no deben perderse. Acompañar a la mujer hasta la puerta de su casa o a tomar un transporte seguro de regreso a casa es una de ellas.

» Sin alardes. Es bueno que te vaya bien con tus cosas, que ganes buen dinero y seas una persona deseada, sin embargo, eso no te habilita a hacer gala de todos tus logros para tratar de impresionar al otro o, peor aún, para hacerlo sentir menos. Puedes compartir tu bienestar sin necesidad de jactarte de nada. Seguridad, sí. Fanfarronería, no.

 

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