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Entregan una perra de asistencia entrenada por internas del Penal de Ezeiza

Internas de la Unidad 31 del Penal de Mujeres de Ezeiza, en Buenos Aires, adiestraron a una perra de asistencia que fue entregada a una joven con discapacidad motriz.

Un grupo de internas de la Unidad 31 del Penal de Mujeres de Ezeiza, en Buenos Aires, participó de un programa de adiestramiento de perros de asistencia. Uno de esos ejemplares, una perra llamada Eva, fue entregado este miércoles a una joven con discapacidad motriz.

Esta tarea forma parte de una iniciativa internacional que desde hace años impulsa la monja estadounidense Pauline Quinn. La religiosa es madrina del programa de adiestramiento de perros en cárceles Huellas de esperanzas, que impulsa el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y que busca la reinserción sociolaboral de los internos del Servicio Penitenciario Federal (SPF).

La misma Pauline fue la encargada de entregar a Eva a la joven Evelyn Brugnoli, quien vive en San Justo con su abuela Nelly de 87 años, su hermana Camill y su papá Alejandro.

"Hace como seis meses que conocí a Eva y fue amor a primera vista. Ella me ayuda con cosas que no puedo agarrar o cuando necesito alguna ropa ella va y me lo trae. También me asiste cuando tengo que abrir las puertas o apagar la luz y estoy complicada", contó la joven que se vale de una silla de ruedas para poder movilizarse. 

Eva, a los pies de su dueña.

El programa

Quinn creó en 1981 el Dog Prision Program, en Estados Unidos, un proyecto que tiene por finalidad capacitar a internos de cárceles en el adiestramiento de perros de servicios para ayudar a personas discapacitadas mediante la entrega de perros entrenados que servirán de guía en sus necesidades cotidianas. 

Huellas de Esperanza es el nombre de fantasía del Programa de Adiestramiento de Perros en Cárceles del Servicio Penitenciario Federal, que se aplica desde el año 2010, cuando el Ministerio de Justicia lo incorporó a través de un convenio con la ONG S.O.S Vida.

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