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Una especie de árbol contribuye a combatir el cambio climático

Es capaz de absorber hasta 10 veces más dióxido de carbono que cualquier otra especie del mundo. En San Luis trabajan en su producción.

El Programa Forestal y Frutihortícola, del gobierno de San Luis, inició la siembra de más de 100 mil paulownias, o kiri, un árbol capaz de absorber hasta 10 veces más dióxido de carbono que cualquier otra especie del mundo.

El arbusto, originario de China, puede tener hasta 27 metros de altura, posee grandes hojas y llamativas flores de color violeta y se lo popularizó como el más fuerte del mundo, porque una de sus cualidades principales es la capacidad de resistencia a agresiones extremas, como el fuego, ya que puede regenerar sus raíces y vasos de crecimiento de forma rápida.

Suele utilizarse como planta pionera en terrenos poco fértiles, dado que a partir de sus hojas, ricas en nitrógeno, aportan nutrientes al caer y descomponerse en el suelo, mientras que sus raíces previenen la erosión.

La planta absorbe 10 veces más dióxido de carbono que cualquier otra planta del mundo, por lo que genera una emisión de grandes cantidades de oxígeno, lo que lo convierte en un aliado ideal para la lucha contra el cambio climático.

El estado puntano planea destinar estas plantas a la forestación de diferentes puntos de la provincia y su producción implica la promoción de su uso en actividades ganaderas, y silvo-pastoril.

El 30% de la producción de paulownias se encuentra en etapa de germinación, otro 60% trasplantado a tubetes individuales y el resto en macetas. Ya hay algunas que alcanzaron los 10 centímetros de alto, con diámetros de hoja de seis centímetros.

Se estima que en octubre próximo se destinará un buen número de ejemplares a la forestación en campo. Antes, la cartera ambiental hizo una prueba piloto, en la que evaluaron el desarrollo y adaptación de la especie. 

Sergio Coronel, asesor forestal de la cartera medioambiental, indicó que la especie requiere de un riego diario, protección contra las bajas temperaturas y hasta fumigaciones. "Para acelerar el proceso de crecimiento se las cubre con un nylon, se les da calor a través de caloventores y reflectores y, a partir del vapor que se genera, se las mantiene húmedas", detalló.

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