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Tus abuelos

Me jubilé, ¿Y ahora?

Hombres y mujeres esperan con ansias el día de su jubilación, pero cuando llega no saben como administrar el tiempo libre. sostené una rutina ágil y saludable.

Años y años de rutina. Levantarse todos los días a la misma hora, prepararse para salir a trabajar, esperar el período anual de vacaciones y así, construir una vida por décadas. Durante toda esa etapa, más de una vez, se te cruzó por la cabeza la idea de jubilarte. Y seguramente deseaste ese momento, pensando en todo lo que ibas a hacer. Pero llegado el momento surge el interrogante, ¿y ahora qué hago con tanto tiempo libre?

¿Hay alguna manera de prepararse para que esa inquietud no resulte abrumadora? Tu Día consultó a Eugenia Scocco, Tutora de la carrera de Educación y especialista en Adultez y Senectud, de la Universidad Siglo 21, quien explicó: "Es necesario distinguir cuando la jubilación es el resultado de un proceso natural dado por la cantidad de tiempo trabajado, a cuando es una necesidad por cuestiones relacionadas con la salud o motivos no previstos. Este último tipo tiñe la situación de connotaciones negativas que hacen que la persona no pueda asociar la jubilación con descanso, tiempo libre y posibilidad de nuevos espacios para hacer cosas que le interesan y antes -por falta de tiempo- no realizaba".

Los jubilados sienten, cuando dejan de trabajar, un vacío que incluso les hace sentir que ya no son útiles. Aparece la ambigüedad, ya no tienen que trabajar, pero tampoco saben qué hacer. Una mezcla de alivio y desasosiego al mismo tiempo. Pero, te pusiste a pensar cuáles son las claves para administrar ese tiempo que sentís que te sobra. Es importante que lo hagas, hacé una lista de las cosas que te gustaría llevar adelante. Desde armar una pequeña huerta en tu casa hasta planificar el viaje que siempre soñaste, todo suma.

La especialista agregó: "Hay que sostener una rutina de actividades y hábitos saludables: dormir lo necesario, optimizar las mañanas, realizar las comidas en horarios regulares y con una alimentación adecuada, hacer ejercicio y no dedicar demasiado tiempo a acciones sedentarias. Dejar lugar a las actividades sociales y recreativas".

En el imaginario social la "actividad" está directamente relacionada con el trabajo y la productividad. Alguien que no trabaja deja de ser activo. "Esta situación impacta de manera directa sobre todos los aspectos ligados al "sí mismo" de la persona, su identidad, sexualidad, vínculos, percepción de si mismo que a su vez condiciona sus acciones. En la época de nuestros abuelos, ser mayor, implicaba sabiduría, referencia, liderazgo", expresó Scocco.

Hay que prepararse para cuando llegue esta etapa. No hay parámetros fijos sobre el tiempo que lleva adaptarse a una vida sin un trabajo, depende de cada persona, su entorno, el trabajo que realizó y en qué condiciones se jubila. Pero sí el proceso de adaptación será mas ágil y dinámico si la persona se prepara para este momento de manera activa, comprometido e involucrado en las nuevas posibilidades que le ofrece.

Hombres, más fuerte. Históricamente el trabajo definió su identidad y, en consecuencia, el impacto puede ser mayor que en la mujer.

Cinco consejos

» Pensá qué cosas tenés ganas de hacer, te gustan, te hacen sentir bien, con quien te gustaría reunirte. Hacé una lista.

» Consultá, informate sobre cuál es la dieta más saludable para tu organismo. Consumí verduras, frutas, y también tené en claro cuáles son tus permitidos: el asado del domingo o algún postre.

» Incorporá poco a poco, si es que todavía no hiciste, la actividad física a tu vida: caminá, realizá algún deporte, salí a andar en bicicleta.

» Aprovechá los días soleados y realizá actividades al aire libre. Optá por la ropa cómoda.

» Escuchá música, bailá, abrazá mucho y decí ¡te quiero!

 

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