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Tus abuelos

El deseo y la sexualidad en los más grandes

La necesidad de relacionarse con otras personas, de recibir afecto de la otra persona no se pierde por más viejos que seamos.

Habitamos en un mundo donde las personas vivimos cada vez más años y con mejor estado de salud en donde la pirámide social ha cambiado sustancialmente y la mal denominada “tercera edad” ha aumentado hasta cotas insospechadas gracias a dos factores primordiales: el incremento en la calidad de vida y los avances a pasos agigantados en la medicina. Hoy los grandes SOMOS importantes fuente de ingresos de las empresas de servicios, turismo y ocio. 
Hoy Los más grandes ya no nos conformamos con quedarnos solos, buscamos e intentamos nuevas experiencias, necesitamos compañía, ya no es una “norma” la reclusión y la soledad en casos de viudez o separación. Esta nota habla de sexo y anima a hablar de ello, a la preparación para el disfrute más allá de las limitaciones, para la adaptación a una nueva dimensión de afecto, cercanía y placer.
“El amor es ridículo a nuestra edad – le gritó- pero a la edad de ellos es una cochinada”
Palabras de la hija de Fermina Daza, protagonista de la novela “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez. Se refiere al romance que se reanuda entre ésta y Florentino Ariza cincuenta y un años, nueve meses y cuatro días después de que se vieran por última vez. Nuestra sociedad se está sacando montañas de prejuicios de encima pero algunos todavía sobreviven.

Es muy común que los adultos mayores DISFRUTEMOS de una vida sexual más allá de la genitalidad, de los alcances de nuestro físico pero esta sociedad con “la juventud en el centro” muchas veces la condiciona. La sociedad en la que vivimos es resultadista, todos quieren ganar más, ser los mejores en todo y el sexo no escapa a esas trampas del ego. Los hechos que relatamos en el párrafo anterior han creado las condiciones para “una nueva sexualidad”, un nuevo despertar de los sentidos, la proyección de lo que ha sido en la juventud y en la madurez y ésta debe ser tomada de una forma más reflexiva y sensual. 

¿En qué debemos pensar antes de sentir?
Existe una inquietante tendencia a equiparar la actividad sexual con la coital, mientras que las necesidades emocionales del individuo mayor pueden cubrirse completamente mediante una actividad sexual que no siempre lleva al acto sexual con penetración. La necesidad de relacionarse con otras personas, de expresar sentimientos, de recibir afecto de la otra persona no se pierde por más viejos que seamos. Por ello se dice que la mal llamada “tercera edad” (insistimos con eso) es la edad del erotismo, ya que al desaparecer los intereses o las preocupaciones reproductoras, la sexualidad en esta etapa de la vida tiene como único fin recibir y dar placer. Para disfrutar de una vida sexual plena es bueno que razonemos sobre algunas cosas.
La falta de pareja es una de las causas que más provoca abstinencia sexual en personas mayores. Es usual incluso que las energías que antes se ponían en la seducción ahora se canalicen en otras actividades gratificantes como la comida. Es fundamental no “forzar” la necesidad de encuentros pero es importante reconocer si está presente y actúa en forma “velada”. Esto se logra a través de la apertura al diálogo con uno mismo, con un profesional o con una amistad de confianza.
La monotonía de las relaciones sexuales. En el caso de los adultos mayores en pareja puede presentarse el caso de que “se hace siempre lo mismo y de la misma manera”. Es bueno abrir un diálogo franco en la pareja para abrir nuevas posibilidades de placer mutuo. Estos nuevos canales de diálogo permitirán “oxigenar” la pareja.

Salud
. Puede darse el caso de que los tratamientos de salud afecten nuestras ganas de placer o nuestro desempeño corporal. Ningún tratamiento para la disfunción eréctil, ninguna “hierba natural” con poderes afrodisíacos debe ser auto-recetada. Cuando se ha vivido un período de abstinencia prolongado, sobre todo en edades avanzadas, es bueno consultar a un médico y así “ir al mor” más tranquilos con respecto a la condición física general, relajados y sin temores que puedan empañar el momento.
Historia. Según haya sido la vida sexual cuando joven, así será la sexualidad del adulto mayor: si fuimos “poco dados”, es más probable que el desempeño en la vejez sea escaso o nulo. Esto es importante como “antecedente” cuando se busca pareja por compañía, es fundamental exponer con claridad las necesidades a la otra persona.
Intimidad. Las condiciones de la vivienda, los horarios disponibles, los momentos del día, todos los factores ambientales influyen incluso en las personas jóvenes. Estos requerimientos básicos acentúan su influencia en las personas mayores. Es bueno pensar el momento como un ejercicio de “calidad”, olvidar las pretensiones “resultadistas” que ya no estamos para esos trotes
Desear es algo bueno sólo si se desea. Debe apropiarnos y propagar la idea de que la sexualidad es algo bueno y necesario siempre y cuando sea una necesidad genuina.  La sexualidad es un proceso dinámico, cambiante y mediado por un contorno sociocultural sin embargo el ejercerla o no es responsabilidad de cada persona. La sexualidad es un ejercicio de libertad compartida que permite crecer, aprender y contribuye a nuestra calidad de vida como individuos y como miembros de una sociedad.
¿En llamas? No, mejor al rescoldo. La respuesta sexual más lenta y menos intensa permite una mayor intimidad corporal. A menor fragor hay más espacio para las caricias, para sentir el calor del otro, para sentirse más vivo.
Testimonio profesional del doctor Andrés Ignacio Urrutia, coordinador académico de CEPRAM.
“La sexualidad nos atraviesa lo largo de la vida y las reflexiones sobre cómo favorecer su expresión y  vivirla en plenitud son válidas para todas las edades. Hacemos hincapié en la sensualidad más que en la genitalidad, en el encuentro placentero más que en formas disciplinadas y convencionales de brindarnos y compartir placer. Los cambios fisiológicos tales como la disminución de la erección, el mayor período refractario y la menor lubricación vaginal propios del envejecimiento no tendrían que perturbar aunque sí modificar las interacciones sexuales, plantear nuevos desafíos creativos dado que el sexo nos implica corporalmente, emocionalmente y compromete nuestra cabeza y en muchos casos nuestro corazón.”
El placer se aprende. El CEPRAM organizará durante 2013 cursos sobre sexualidad y erotismo para LOS MÁS GRANDES. Las fechas todavía no están fijadas pero los interesados pueden pedir información por correo electrónico a info@cepram.org.ar o por teléfono al (0351) 4533471.

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