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Tus abuelos

Cómo usar mejor tu tiempo libre

Configurar el “tiempo libre” es todo un desafío. Los jóvenes de hoy comprometidos con sus carreras o profesiones “se las ven negras” para desenchufarse. Los adultos mayores disponen de mucho tiempo pero para ellos tampoco es fácil cortar con sus rutinas. Algunos consejitos para aflojarse y disfrutar. No pierdas el tiempo y leé esta nota.

Para disfrutar del ocio no hay que hacerse el oso
Disfrutar de un tiempo relajado es mucho más que prender la radio y tirarnos en nuestro sillón favorito. El tiempo libre ¡que vale" es el que "invertimos" en alguna actividad que corta nuestra rutina y nos "capitaliza" de alguna forma. Como verán utilizamos palabras de economía y esto tiene su base en que es necesario enfocarse en que el tiempo libre debe administrarse en cantidad y calidad, debe ser planificado para que rinda

Disfrutar del tiempo libre es un ejercicio de voluntad
No sólo estamos hablando de esa fuerza que nos impulsa hacia adelantes, hacia las cosas buenas de la vida, hacia logros y metas. ¿Pensaste alguna vez en hacer algún tipo de voluntariado? Cada uno de nosotros tiene una habilidad, un saber o una experiencia irremplazable que puede ser de mucha ayuda para los demás. Es muy importante dejar de lado que "tiempo libre" siempre es igual a vacaciones y a gastar dinero. Una actividad solidaria a nivel barrial, ofrecerse a realizar algo por alguien más es una forma de romper con el "día a día" y nos puede permitir una nueva perspectiva de nuestra realidad y de lo que nos rodea. Si vivís en Córdoba capital, te recomendamos que te acerques al CEPRAM, el Centro de Promoción del Adulto Mayor que, entre otros programas, desarrollan uno en el que los viejos enseñan a los niños de diferentes escuelas sobre cuáles son sus derechos individuales y colectivos. Pasan tardes "bomba" entre mate y mate, rodeados de pibes -los pibes siempre cargan las pilas-, ellos aprende que tiene derecho a una identidad, a la soberanía sobre sus cuerpos y sus intereses y los adultos se van con una sonrisa de oreja a oreja, con la satisfacción de haber sido útiles.

¿De qué rutina me hablás?
Aunque no lo parezca, estar todo el día en casa con poco y nada que hacer ya es una rutina. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo necesita menos horas de descanso y eso "alarga" el día en forma considerable. Te recomendamos utilizar la mañana para las tareas que te requieran mayor esfuerzo físico y mental porque el cuerpo y tu cerebro están más activos después del sueño, aunque esto, no es una regla de oro. Es fundamental "oír" a nuestro cuerpo y concentrar esas actividades que no podemos dejar de hacer, las cosas de la casa o los ejercicios que necesitamos para estar bien durante los lapsos de tiempo en que estamos con más energía y ánimo. Una vez que "planificamos" todo lo que no podemos obviar, estamos en condiciones de determinar cuánto tiempo libre nos queda. Con esa grilla, ya podemos empezar a pensar como "repartirlo" en distintas actividades que nos aporten satisfacciones o beneficios diferentes. Una hora de computadora, sobre todo en juegos de estrategia o agilidad, nos ayudará a nivel neuronal. Una hora de lectura es buena para tener "material" de comunicación con nuestro entorno. Una hora de "sociales" ya sea en una pileta, en el club o en la plaza del barrio, ir a misa, lo que sea. Con dos o tres actividades como estas, el día se pasa volando y no hace falta gastar una fortuna en viajes para vivir una experiencia nueva cada día.

Un buen ocio es un trabajo bien hecho
1. Favorece la interacción y las relaciones sociales: La implicación en estas actividades hace que la persona mantenga redes y lazos diferentes grupos y conozca gente nueva. Se produce también una mejora en la capacidad para comunicarse e integrarse con los demás.

2. Mejora la autoestima: contribuyen a potenciar la propia imagen y la seguridad en uno mismo.

3. Estas actividades favorecen la autonomía y por lo tanto se produce una mejora tanto de la salud mental como física.

4. Mayor satisfacción hacía la actividad y la vida en general. La calidad de vida es mayor y se recupera el equilibrio psico-afectivo. Mejora el estado de ánimo y la ilusión por todo lo que les rodea.

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