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Publicar fotos de bebés en Facebook ¿sí o no?

Publicar todo en la red acerca de los hijos. Algo así como la tentación por la manzana del Edén. ¿Está bien? ¿Existe algún peligro? Qué dicen los expertos.

Son hijos del mundo virtual. El vientre en el cual se gestaron fue el de una mamá de carne y hueso, pero todos los "derechos paternales" son de la Web. De ahora en más, sus hogares serán la nube, aunque habiten en una vivienda con techo y paredes. Las nuevas generaciones de bebés nacieron con el "pecado original" de Internet. O sus padres desobedecieron el mandato divino del mundo real, que reza no comer del universo paralelo. El pecado, al fin y al cabo, es cometido por la persuasión de la red.

Publicar fotos de los hijos en las redes sociales, en tiempo real e incluso hasta dos segundos después de haber llegado a este mundo palpable y real, es una costumbre que nadie cuestiona ya. Desde la aparición de las redes sociales, hace una década ya, todo se comparte allí. Es una actividad tan común que nadie repara en los posibles riesgos.

Y, a decir verdad, en este nuevo "paraíso", donde convergen lo real y el virtual, nadie (hasta ahora) fue castigado con la "expulsión" de la humanidad del Jardín del Edén. Sencillamente porque sería descabellado pensar en la idea de dejar a los hijos fuera del mundo digital, como si no fuera real.

Tu Día habló sobre este tema con especialistas. Entre los que desaconsejan publicar fotos de niños y los que piden comprender que estos bebés van a vivir toda su vida en la red, todos coinciden en la importancia de educar a los chicos en la era digital tal y como lo hacen en el mundo real.

Sólo con pegarse una vuelta por Facebook o Twitter, por nombrar sólo las dos redes sociales más utilizadas, alcanza y sobra para ver el abultado número de padres que llena sus muros con fotos de sus pequeños. Y hasta están aquellos que escriben el diario virtual desde que el test de embarazo dio positivo, y lo ilustran con la correspondiente fotografía alusiva para compartirlo en es universo infinito que es Internet.

Si bien no es un pecado, ni el original ni la copia modernizada, esta costumbre muy inocente es llevada al banquillo de los acusados. ¿Qué pasa con la privacidad de esos niños? ¿Tendrá alguna consecuencia en su vida de adultos?

"Se trata de definir qué es privado y qué no. Una foto jugando, en una fiesta o en un paseo no compromete la privacidad de un niño, ni ahora ni dentro de 10 años. Son momentos ‘públicos', alegres, en donde puede haber gente mirando aunque no haya foto", reflexionó Ana Obregón, periodista y docente especialista en Nuevas Tecnologías y Redes Sociales. Pero, los padres anteponen la importancia de compartir esas imágenes, que sólo representan momentos felices, y no entienden como un acto en sí de desnudar la intimidad el subir instantáneas de sus niños en toda situación graciosa o feliz.

En esa línea, Sergio Fajn, psicólogo y coordinador general de Lekotek (www.lekotek.org.ar), entendió que la privacidad hoy está siendo vista de otra manera. "Los niños toman como parte del juego compartir sus momentos. Todo dependerá de qué edad tiene ese pequeño, de cómo los padres lo instruyan para que no se ponga en peligro", señaló. Para Estela Gareca, psicopedagoga y socióloga, hay que recapacitar en los posibles riesgos. "Internet todo lo guarda. Todo está allí, todo lo que cada uno esté dispuesto a dejar expuesto en ese mundo paralelo. En el caso puntual de las fotos de los bebés y niños, tenemos que pensar hasta dónde llega eso y los posibles peligros y riesgos que puede representar y las consecuencias para esos pequeños una vez crezcan y se conviertan en adultos", detalló.

La especialista optó por hacer hincapié en la educación de los hijos para que aprendan a cuidar su imagen, su reputación online. "Para que ellos no sientan vergüenza de su vida virtual, son los padres los que tienen que primero construir el prestigio de sus bebés, desde que nacen, y mantenerlo intachable", disparó.

De esa agua no has de beber. Los niños de hoy en día son nativos digitales. Los parió su madre, pero "maman" de la Web. Aislarlos del mundo digital, como si a esta altura no fuera real, sería desterrarlos de su propia cuna, mandarlos a otro mundo que aún no vio la luz y del cual no se tiene registro de vida.

Para Obregón, no permitirles la entrada al mundo digital es una decisión muy personal de cada familia. "No creo que un niño vaya a reclamar en el futuro el que sus padres mostraban sus fotos, porque nació y creció con esa realidad. Como nosotros crecimos con el álbum con la foto de bebé desnudo hecha por un fotógrafo ajeno a la familia", razonó. "Qué pasa si el reclamo es porque no tiene una historia en internet, porque nadie vio su torta de cumpleaños, ni comentó su cara hermosa sin un diente", se preguntó la docente al tiempo que recapacitó: "Sería posible que pensara que se avergonzaban o que lo ocultaban de algo".

Algo similar dijo Fajn: "El tema no es aislarlos o permitirles vivir en los dos mundos, sino demostrar que ambos aspectos conviven, que forman parte de su vida de carne y hueso, que uno no es excluyente del otro".

Sentido común
» Elegí las fotos a publicar pensando en mostrar lo mejor de tu hijo, lo más bonito, la imagen más feliz.
» No publiques fotos de momentos de dolor, de situaciones íntimas, de cosas que no mostrarías de vos mismo.
» Hacé tu perfil de la red social que tengas lo más privado posible.
» Tenés la opción de elegir a las personas que querés que vean determinadas cosas, y administrarlas en grupos.
» No incluyas información adicional, como el nombre de tu hijo o datos más privados.
» Eventualmente, borrá las fotos.
» No publiques más información de la que querés que tengan terceras personas.
» No le regales datos a quien no conocés.
» Estudiá primero los filtros de seguridad de las distintas redes sociales.
» Si no deseas que estén las fotos de tus hijos en la Web, sacá las etiquetas que otros puedan poner de ellos y da aviso de que esa es tu decisión.
» Elegí otro medio para mostrar las fotos de tu bebé, como el e-mail o un CD.

Dos mundos en uno
Hay que ser coherente entre lo real y lo virtual. Sucede que a esta altura, no es tan distinto uno de otro. "Son momentos de la vida que se cruzan, no creo que estén aislados. Si en la calle un niño no tiene que hablar con alguien que no conozca, en internet tampoco. Las reglas son siempre iguales y hacen a la protección y seguridad de chicos y grandes también", opinó Obregón.

Por ser virtual, poco tangible, la red no deja de ser tan o más peligrosa que la vida terrenal. "Existen los mismos peligros, incluso los adultos también están expuestos a esas amenazas", indicó Fajn. El psicólogo dijo que así como se le enseña a los niños a cuidarse en el mundo concreto, en el virtual también hay que hacerlo.

La delgada línea que separa la vida real de la virtual cada vez es más difusa. Muchos, incluso, literalmente viven en la nube. Sus vidas, sus actos, sus acciones y hasta su trabajo pasa por allí. Y otros, como los famosos, hacen de la red una vidriera para que el universo los mire desde lo terrenal.

El secreto para no caer en la tentación, en el pecado original, parece estar en la educación. Quizá de esa manera se esté volviendo a las bases, al nacimiento mismo del universo, donde todo pasa por el aprendizaje. Pero, al fin, saber distinguir lo real de lo virtual.

Facebook, la primera
Es la red social favorita elegida por los padres que quieren hacer una suerte de "diario virtual" de su hijo y compartirlo.

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