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Quejosos, cómo detectarlos y qué hacer al respecto

Para algunas personas, quejarse es una forma de vida. Son tan expertos en la materia que hasta hay diferentes tipos de quejosos. Cómo distinguirlos y qué hacer al respecto.

Muchos se quejan por amor al arte. Otros lo hacen por oficio, casi al punto de perfeccionarse en la materia. Hay personas que toman la queja como un modo de vida, solucionan un problema e inmediatamente buscan otro para descargar sus frustraciones. Y no se dan cuenta que intoxican todo su entorno con esta adicción.

Una cosa son las quejas ocasionales, que son esporádicas, momentáneas y suelen funcionar como válvula de escape. Otra muy distinta es la queja insistente, permanente y que nada tiene de sano. Ese quejoso habitué del descontento es todo un profesional. Y para colmo de males, se divide en diferentes tipos. ¿Tan así? Tu Día se lo preguntó a Juan José Arévalo, coach ontológico.

“La queja puede expresar disconformidad, enojo o resentimiento. Pero también implica dificultades para adaptarse a la realidad e incapacidad para resolver problemas”, explicó el especialista de M&C Consulting (www.mycconsulting.com.ar). Si la persona se concentra en lamentar lo que le falta, y no pone atención a lo que quiere, no hace otra cosa que agrandar los motivos para seguir quejándose.

Y motivos para protestar nunca faltan. En esa línea, Arévalo distinguió cuatro grandes grupos que quejosos. La clave está en detectarlos y hacer algo al respecto.

QUEJOSO INSATISFECHO. Nunca nada de lo que haga lo va a convencer del todo. En muchos casos, este tipo de queja recurrente proviene del compromiso de querer tener razón siempre. “Cuando cumplamos al pie de las letras con todos los mandatos de esta persona, corremos el riesgo de no satisfacerla dado que ya habrá cambiado sus expectativas”, afirmó el coach.

QUEJOSO AGRESIVO. Estas personas pueden estar demostrando poco compromiso con el vínculo que mantienen con la persona a la cual se están quejando. Y eso va en contra de un reclamo productivo, dado que una característica del mismo es salvaguardar la integridad de la relación y de las personas. “Definitivamente, un contexto agresivo no aporta las condiciones para que un reclamo pueda ser efectivo. El enojo es un estado que suele dejar solas a las personas que se quejan agresivamente”, explicó el especialista.

QUEJOSOS SIN UN PARA QUÉ. Se trata de personas que se quejan pero que no tienen un para qué de la queja, un objetivo del reclamo. El compromiso de quien se queja está centrado en la misma queja. Sin objetivos, el quejoso corre el riesgo de desencadenar un conflicto que no conduce a ninguna parte, ya que ni el mismo sabe dónde apunta. Si se puede distinguir lo que le pasa al quejoso sin objetivos, es posible elegir completarlo.

QUEJOSO PRODUCTIVO. Es quien, desde su compromiso conversacional, puede cambiar su queja improductiva por un reclamo productivo. Pero para eso, debería poder distinguir si su queja o reclamo le cierra o le abre posibilidades. Un reclamo productivo viene de la mano del compromiso de quien lo realiza, con el vínculo y la integridad de ambas partes, y la reparación del efecto causado.

Qué hacer al respecto

» Si sabés que vas a arreglar algo con las quejas, dale para adelante. Pero si sólo cansás a los demás con tus lamentos, pensá antes de hablar.

» La vida puede ser muy injusta con vos, pero todas tus reacciones no pueden ser sólo quejas. Ponete a trabajar para que las situaciones cambien.

» Date la oportunidad de hacer un paso hacia atrás y mirar el panorama desde otra perspectiva.

» Tenés que ser más agradecido. Enfocarte en lo que tenés y no en lo que te falta.

» Viví la vida de la mejor manera que puedas. Hay una sola.

Enfocarse mejor

El acto de quejarte requiere mucha energía. Lo más sano es usarla en algo que valga la pena y sea productivo.

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