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Zonas erógenas, un mapa poco explorado

Conocer las zonas erógenas del hombre es un excelente comienzo para terminar con la temida disfunción eréctil. Mirá los consejos de los profesionales.

 

Los varones suelen darle un valor superlativo a la penetración y todo lo que tenga que ver con ella (tamaño del pene, potencia eréctil o cantidad de eyaculaciones). Sin embargo, en la búsqueda de esa idea fija, se puede llegar a dejar en el camino otras que son igualmente importantes (exploración del cuerpo o la satisfacción).

Para los especialistas, en la relación sexual interviene todo el cuerpo de la pareja y el propio, porque no hay ningún reglamento acerca de cómo debe ser una relación sexual, qué cosa viene primero ni cuál otra después.

Tu Día le preguntó a Fabián Gómez, médico urólogo y asesor científico de Boston Medical Group, si hay recetas para terminar con la disfunción eréctil. Según el especialista, si después de conocer y experimentar todas sus zonas erógenas un varón sigue con problemas para tener una relación, debe consultar a un especialista.

Gómez recomendó, antes que nada, explorar el mapa. Cuando se habla de zonas erógenas, no existe una regla para todos los hombres y todas las mujeres. La ciencia y la cultura pueden hablar de áreas más o menos sensibles y de diversas formas de estimulación. "Pero la palabra final la tiene la experiencia de cada uno y el conocimiento de sí mismo y de la pareja", insistió el médico.

La zona anal es considerada un área erógena típica del varón, pero son muy pocos los que sienten placer al ser estimulados allí. Falsamente, sienten cuestionada su virilidad. Otra zona erógena muy importante en el hombre es el perineo, que es el espacio que se encuentra entre el ano y los testículos.

De todos modos, en cuanto al placer sexual, nada está escrito. El valor de las zonas erógenas tampoco se agota en saber cuáles son, ni en su localización, sino que también es muy importante la forma en que son estimuladas.

Tips

Vida sexual plena

» La salud sexual del varón incluye animarse a encontrar el placer en el sexo, más allá de los prejuicios que indica el manual del macho argentino.

» El sexo oral no tiene por qué limitarse a la boca y los genitales. Es válido recorrer todo el cuerpo, desde las zonas erógenas más universales (cuello, orejas), hasta las que no figuran en los manuales (pies, espalda).

» Lo importante para la exploración de las zonas erógenas es que el hombre se predisponga a disfrutar de cada una de esas sensaciones.

Sin receta. Si de placer se trata, no hay reglas. La clave es aprender a conocerse uno mismo, y saber entender a la pareja.

 

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