?>
Tu pareja

El amor adolescente: cómo se enamoran y viven su sexualidad los más jóvenes

Pajaritos, flores, estudiantes festejantes y hormonas en el aire tanto como el polen primaveral. Cómo ha cambiado en las últimas décadas.

Mucho se ha dicho acerca de que el primer amor es inolvidable. ¿Lo seguirá siendo ahora? Nuevas investigaciones confirman que los adolescentes descubren a una edad cada vez más temprana la pasión, el deseo y el placer sexual. ¿También les llega antes el verdadero primer amor?

Inolvidable
Armando Manzanero escribió que "en la vida hay amores que nunca pueden olvidarse", y mucho más si se trata del primer gran amor de la vida. Se ha demostrado que el amor inaugural, ese que llega por primera vez, cala tan hondo que puede tener consecuencias notables, aun cuando luego de muchos años existe un reencuentro entre los antiguos enamorados.

María Rosa, ama de casa de 54 años sabe de qué se trata. "Sentimos un flechazo en cuanto nos vimos a los ojos, tanto tiempo después", dice, cuando relata lo que le pasó al reencontrarse con su ex novio Tito en un centro comercial. Estábamos muy sorprendidos, porque hacía poco menos de 40 años que habíamos roto, y él se había ido al sur. Pero nos cruzamos en un shopping, esperando el ascensor. Al principio no podíamos caer en la cuenta de esa coincidencia. "¿Sos vos?, me dijo. Me saludó con un beso y entramos en el ascensor. Él iba con (después lo supe) su hijo, su nuera y un nieto. Yo con una amiga. Cuando nos tuvimos que bajar, volvimos a saludarnos, y aprovechado que los demás se adelantaron, me miró y me dijo que dejarme había sido la cosa más dura que jamás había hecho".

María Rosa también era abuela cuando volvió a ver a Tito, y no estaba sola. "Lo peor fue que mi marido me encontró rara, y me preguntaba qué me había pasado. Es que yo no podía contener la sonrisa, las miradas evasivas, me colgaba pensando en mi pasado, en ese amor que me había marcado tanto, en cómo hubiese sido mi vida si hubiera seguido con aquel novio de mi juventud".

Para los investigadores lo que le sucedió a María Rosa no es algo raro. Las hormonas adolescentes tallan y hacen casi inolvidables esos primeros amores en nuestros cerebros. Muchas investigaciones han demostrado que la voz o el tacto del amor perdido provocan deseos, necesidad y ansiedad en el cerebro de manera más o menos inmediata.

El que pega primero...
Los jóvenes sufren los primeros embates amorosos en la pubertad, como una muestra firme de que la infancia toca a su fin. Sin duda alguna, la pubertad es una época de profundos cambios, tanto en chicos como en chicas, que afectan en ambos casos a todo su cuerpo, a su modo de pensar, a su modo de relacionarse y a su propia identidad. El aumento de determinadas hormonas genera también un cambio respecto a la sexualidad, que en la niñez ha estado muchísimo más aletargada.

Nuevas investigaciones confirman que los adolescentes descubren a una edad cada vez más temprana la pasión, el deseo y el placer sexual.

Hace cincuenta años, el promedio de iniciación sexual de las mujeres estaba encima de los 20 años. Hoy, estudios indican que más del 15 por ciento de las quinceañeras ha mantenido una experiencia coital.

Los adolescentes actuales entran antes en la pubertad biológica, lo que va de la mano con una anticipación en la edad del primer amor erótico. "Nuestros chicos y chicas completan el desarrollo físico dos años antes que los jóvenes de hace tres décadas", asegura la psiquiatra Lynn Ponton, autora del libro The Sex Lives of Teenagers.

Amar a los 13
¿Están más maduros los chicos de ahora, y por eso se enamoran antes? Si se pregunta a los adolescentes sobre sus relaciones eróticas, la gran mayoría dice que están satisfechos o más que satisfechos. Podría concluirse que la mayor libertad con la que han sido criados, la amplia educación sexual que han recibido y la mayor naturalidad con la que se les ha presentado el tema de la sexualidad, les confiere una confianza que los adolescentes de otras épocas no tenían.

Conocer acerca del placer, la anticoncepción, las posturas y las tácticas sexuales, parece haberles abierto el espacio suficiente para disfrutar más y mucho antes del placer sexual. Un chico o una chica de esta época pueden encontrar pornografía a su alcance, en su casa y sin tener que pagar, con solo navegar en internet.

Sin embargo, muchos profesionales indican que hoy los adolescentes son víctimas de una mayor presión social para que se enamoren a edades tan tempranas como los 12 ó 13 años. Y esto se traslada de los adultos a ellos mismos, que se exigen estar, si no enamorados, interesados en alguien del sexo opuesto.

Hay que tener en cuenta que los amoríos pubescentes pueden estar, además, motivados en los mensajes eróticos que reciben desde la publicidad, las series de televisión, las películas e Internet. Los chicos pasan de ver dibujitos a series repletas de temas vinculados con la sexualidad y romances ficticios.

Amor de compra y venta
Para los adolescentes actuales, el encuentro sexual y la experiencia amorosa han pasado a ser, como tantas otras cosas, un objeto más de consumo. Tener novio o novia, e incluso, tener la primera relación sexual, funcionan como un pasaporte a un nuevo estatus dentro del grupo de amigos.

Casi desbordados por la teoría, la mayoría de los jóvenes encara los primeros contactos eróticos como una competición atlética. Y muy posiblemente, creen saber de qué se trata puesto que han visto a personas tener sexo en internet (más allá de la cantidad de estereotipos y situaciones forzadas que una escena pornográfica incluye).

La situación dista mucho de ese primer amor que encendió las mejillas de María Rosa, varias décadas después. Cuando se le pregunta si llegó a tener sexo con su primer novio, en aquellos años pasados, lo niega enérgicamente. "Para nada - dice-. Apenas nos besábamos en el momento en que mi madre y mis hermanos no nos veían, casi siempre cuando lo despedía en la puerta de casa, y asegurándonos que ningún vecino anduviera por ahí porque sería un escándalo".

Una paradoja ya que los chicos actuales, que ven pornografía en internet y que creen saber de qué se trata el sexo, terminan teniendo experiencias más frustrantes que en el pasado, donde existía un tipo de encuentro de tipo exploratorio.

La carencia de información sexual generaba un plus de confianza entre los amantes, que aprendían a disfrutar de las zonas erógenas de su cuerpo, incluidos los genitales, pero sin llegar necesariamente a la penetración.

Ahora, los chicos hacen lo que creen que "debe hacerse", y se ven forzados a cumplir con un estándar muy forzado, que es el que impone la pronografía.

Para toda la vida
Tal vez estos amores primeros en los adolescentes actuales ya no tengan en el futuro el peso que tenían los de antes. Puede que el amor, como tal, ha cambiado de definición.

Si ahora lo sexual es lo que manda, si en realidad los chicos no pretenden que sus romances adolescentes duren para siempre, sus primeros besos, sus primeras citas, sus primeros roces ya no sean tan inolvidables y definitorios como las de los chicos y chicas de hace algunas décadas.

Y he aquí otra paradoja: los adolescentes de la actualidad empiezan antes a estar de novios, a darse los primeros besos e incluso a perder su sexualidad mucho más temprano que en el pasado. Pero posiblemente terminen enamorándose por primera vez a una edad más avanzada, incluso comparándose a la edad que lo hacía sus abuelas o abuelos.

Porque en definitiva, el amor no es sólo saberse estar de novios, ni siquiera tener sexo. Se trata de un sentimiento más complejo, más profundo y más definitivo.

María Rosa, nuestra amiga de más de cincuenta lo sabe bien, tanto que tuvo que contenerse para no darle otro beso a aquel hombre que amó cuando tenía quince años.

"Mi cabeza no sabrá nunca qué hubiese sido de mí si hubiéramos seguido juntos, ni tampoco que pasaría si lo abandonara todo para recuperar esa historia que había quedado trunca. Pero mi corazón no se equivoca, y me dice que es amor. Un amor adolescente, un amor lejano, un amor imposible. Pero amor, al fin", confiesa.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo