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Tu economía

Existen gastos que se pueden negociar y otros que no

El pago del crédito hipotecario, por ejemplo, es innegociable. Mirá por dónde podés achicar los gastos.

La hipoteca de la casa da poco margen, aunque uno nunca debe casarse con el banco que la concede. De vez en cuando hay que mirar si se pueden obtener mejores condiciones. En otros gastos, como la factura del teléfono o el móvil conviene estar al día en lo que a tarifas se refiere, porque suponen un ahorro considerable y se pueden negociar más frecuentemente.

Para ahorrar inteligentemente, una buena opción es comparar precios y quedarse con la mejor oferta. Hay que hacer valer el dicho que reza que el cliente siempre tiene la razón.

Por otra parte, cuando uno consiguió ahorrar una pequeña cantidad, adquiere el hábito de dejar de gastar en ocasiones y guardar ese dinero. Renunciar a cenar fuera de casa alguna vez no le hace mal a nadie y ayuda al bolsillo.

 

 

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