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Takehiro Ohno en Córdoba: cómo llegó a la cocina vasca un chef japonés

El chef de El Gourmet, Takehiro Ohno, visita Córdoba para estar en TEDx y cuenta algunos secretos sobre cómo piensa la cocina.

Un casting de 15 minutos le cambió la vida. En esos minutos él sabía que tenía que ponerlo todo si quería salir de la cocina del patio de comidas de un shopping donde trabajaba y llevar su aprendizaje de años a una audiencia enorme. “No miré hacia abajo mientras cortaba cebollas sino que miré a la cámara. Agarré la sartén con la mano izquierda y mientras miraba a la cámara conté historias de mi vida. Por los 10 años que sufrí cocinando en un sótano, sabía que podía cocinar cerrando los ojos, y entonces lo hice mirando a la cámara”, recuerda el chef Takehiro Ohno.

El casting que lo llevó a formar parte de la pantalla de El Gourmet desde hace siete años y recorrer toda Latinoamérica es uno de los hitos en la historia de este japonés que tiene mucho piso andado y una vida itinerante digna de ser contada. Por eso este viernes formará parte de la grilla de oradores del TEDx Córdoba, el evento que por tercera vez se realiza en Córdoba.

Hace 14 años Ohno trabajó en un restaurante en Córdoba y al charlar con Día a Día confiesa que le costará no emocionarse sobre el escenario, ya que guarda muchos recuerdos de su época como “cocinerito que trabajaba durísimo” junto a sus compañeros en esta ciudad.

Ohno iniciará una gira con un espectáculo teatral en el que contará su historia de inmigrante y anécdotas del backstage de la TV. “Hace tres o cuatro años empecé a hacer clases magistrales de cocina. Y al estar frente a 500 estudiantes en un momento yo sentí que esto que estaba haciendo no servía, que en una hora y media de cocina nadie va a aprender y me dije, ‘no cocino más’”, relata. A sus alumnos les confió: “Ustedes seguro van a necesitar mi experiencia de vida, mi fracaso’. Y los chicos se emocionaron, lloramos juntos también, y ahí cambié el estilo de mi clase magistral”.

El chef recuerda con cariño a su abuelo samurái y dice que muchos de sus valores le sirvieron al instalarse en un nuevo país. Primero se especializó en cocina vasca y española, y luego en Argentina se involucró de lleno con la cocina argentina, una aventura que recomienda a cualquier chef que se largue al ruedo. “Siempre traté de dar el 100% de mí en el trabajo, y creí que algún día iba va a volver algo, y para mí hoy, esta semana, es ese “algún día” que llegó. Córdoba me lo regaló, y para mí es increíble”.

Ingredientes vascos

Para incorporar ingredientes de la cocina vasca y la española a la comida de todos los días, Takehiro recomienda sumar ajo. “Levanta el gusto y da energía para nuestra salud, lo digo como nutricionista”.

Y luego,  cebolla: “Si alguien dice que no le gusta la cebolla, seguramente la está cocinando mal. Aconsejo cocinarla despacito, 30 o 40 minutos  en fuego corona, hasta que se desarma, y ese dulzor de la cebolla levanta todo en la cocina.

La papa del guisito

Mi cocina, es de abuela, es tradicional, más clásica, y para mí es muy importante respetarla”, define Takehiro y da un ejemplo de esa filosofía aplicado a la cocina vasca. “

Una abuela vasca me enseñó que la papa para guiso se tiene que romper, no cortar. Meter el cuchillo y que haga ‘crac’ y entonces cuando se empieza a cocinar, raspa y ese almidón se incorpora a la salsa, y cuando metes en la boca se siente el sabor de la papa. Y esa cosa tan chiquitita yo lo respeto mucho”.

Sus favoritos

Entre los platos preferidos del chef está el cordero chilindrón, una receta asturiana que, según cuenta, le hizo llorar de emoción la primera vez que la probó. De Argentina, menciona el cabrito, el choripán, y el locro, pero a la manera en que lo aprendió.

“La primera  persona que me enseñó a hacer el locro era un señor jujeño, y él se sentía orgulloso de cocinarlo. Cuando lo hacía yo veía el sentimiento de ser jujeño, de ser argentino, lo que me enseñaba de su vida, trayendo recuerdos de su mamá, de su abuela. Y entonces  yo no pude romper esa receta porque sería una falta de respeto hacia esa persona que me lo enseñó. Entonces mi locro es estilo jujeño”, cuenta con una gran sonrisa en la cara.

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