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Qué son y para qué sirven las lámparas de sal

Las lámparas de sal tienen efectos positivos para la salud y el bienestar. Además, iluminan y armonizar todos los rincones de la casa.

Las lámparas de sal están formadas por piedras de sal con una bombilla o una vela en su interior. Son mucho más que una lámpara de luz tenue, tienen efectos positivos para la salud del ser y el ambiente. "Es beneficioso para la relajación, conciliar el sueño, reducir la sensación de fatiga y estrés, mejorar la concentración, equilibrar el ritmo cardíaco y respiratorio, alergias, asma y otros problemas respiratorios, depresión, fatiga crónica, insomnio, reumatismo, problemas de tiroides, hipertensión y para decorar, iluminar y armonizar los rincones perdidos donde se estanca la energía", explicó a Tu Día Paola Bonavitta, de Maina, Reiki y Astrología Maya.

Beneficios. Por su color y la suavidad de su luz, crea un ambiente cálido y relajante. Absorben el exceso de ondas electromagnéticas emitidas por la radio, televisión, ordenadores y absorben la humedad. En Feng Shui son un elemento que transmite buen "chi"/energía y se pueden ubicar en zonas oscuras. Neutralizan los malos olores, el humo del tabaco y absorben el polvo. La sal contiene casi todos los oligoelementos (en especial yodo) de los que depende el buen funcionamiento del organismo. El yodo enriquece el ambiente con iones negativos, equilibrando el exceso de iones positivos (perjudiciales para la salud). Los iones negativos tienen efectos beneficiosos en nuestro organismo a nivel circulatorio, inmunitario (refuerzan las defensas), digestivo y respiratorio. De hecho, las lámparas de sal están indicadas para personas alérgicas y con problemas respiratorios. Las lámparas de sal también ayudan a eliminar la negatividad del ambiente, cuando hay mucha tensión, discusiones, peleas, en una casa, u oficina, aparece un charco de agua alrededor de la lámpara porque la sal transforma esas malas vibraciones en agua.

Meditación. Tomate unos 20 minutos y seguí los pasos indicados en un ambiente de tranquilidad y silencio. Relajate y sentate con la espalda recta en una silla, colocá la lámpara de cristal de sal delante tuyo. Encendela. Mirá la luz y olvídate de todo lo que te rodea. Si notas que te vas a distraer, concentrá tu atención en la luz y dejá que ésta penetre en cuerpo y en mente. Cerrá los ojos y sentí el calor y la luz en tu pecho. Dejá que la luz te invada poco a poco hasta notarla en el plexo solar y en la cavidad abdominal. Si lo deseás, abrí los ojos de vez en cuando para que penetre más luz en tu interior. Sentirás como llega hasta tus brazos, caderas y piernas, descendiendo hasta los dedos de tus pies. Dejá que la luz suba hasta la nuca y disfrutá de la sensación de estar lleno de luz. Pensá en las personas con quienes desearías compartir estos momentos de meditación y relajación y expandí tu conciencia con un sentimiento de amor. Poco a poco, muy lentamente, vas notando cómo la luz se disuelve en tu interior. Abrí los ojos y continuá todavía durante unos instantes contemplando la luz de la lámpara.