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Síndrome de Superman: cómo reconocer a este tipo de personas

Autosuficientes, multitareas, rapidísimos y exigentes, algunas de las características de los superhéroes en nuestro entorno laboral. Cómo reconocerlos y lidiar con ellos.

Lo pueden todo. No delegan tareas ni se muestran débiles o imperfectos. Son autosuficientes, rápidos y exigentes. En psicología se los agrupa bajo el síndrome de Superman y cotidianamente se los puede encontrar en el entorno laboral.

"Son individuos que se encargan de todo por su propia cuenta, tal vez por haberse educado así o por algunas malas experiencias en el pasado, que los  marcaron con respecto al trabajo en grupo. No delegan y se sienten orgullosos de todos sus logros solitarios. Tampoco piden ayuda, aún en los momentos más críticos, y si brillan, lo hacen de manera individual", explica sobre este síndrome Juan José Arévalo, Máster Coach Profesional en MyCConsulting, quien advierte cómo reconocer y lidiar con los superhéroes que habitan los ámbitos de trabajo.

Todo héroe tiene el ego alto, una segunda vida que esconde su verdadera identidad. Su orgullo se impone ante todo, aunque se sienta desbordado de tareas. Su misión es la de no mostrar puntos frágiles o imperfecciones. "Este orgullo le suele aportar al ego una firmeza que hace que, ante la posibilidad de repartir la carga de actividades, obteniendo mejoras personales y profesionales, aun así elija seguir apretando todo entre sus manos a riesgo de malograr los resultados", afirma el especialista.

Sin debilidades. El pedir ayuda, lejos de mostrar debilidades, evidencia la capacidad de darse cuenta que solo no se puede, que la salida está en el otro. "La mirada de quien le pedimos ayuda, podrá enriquecernos para llevar adelante nuestras actividades, tomar decisiones o resolver un problema. Cuando alguien pregunta algo y lo hace para salir de su ignorancia, podrá estar postergando su imagen en pos de alcanzar el dato o el conocimiento que no tiene. Dependerá de quien pregunta si está dispuesto o no, a sacrificar dicha imagen, si su compromiso con el estar luciendo bien es más grande que su sed de conocimientos", describe Arévalo.

El costo de delegar. Cuesta delegar porque se cree que los demás no son tan competentes como uno y como consecuencia, esa persona se sobrecarga de actividades, quedando al borde de no poder cumplir con ninguna.

"En el fondo, suponen que aquellos que podrían elegir para ayudarlos, no están a la altura o no tienen la idoneidad para llevar adelante el trabajo. Esto suele apoyarse en el modo control que suelen ejercer, queriendo que las cosas solo se hagan de determinada manera. Y como esto rara vez lo juzgan como posible, dejan de lado la oportunidad para delegar y lo siguen postergando a costa de perder parte de su calidad de vida", cierra el experto.

Cuando las personas se creen autosuficientes, suelen cargarse de actividades que en realidad podrían delegar. Los riesgos que se corren con este tipo de actitud, son los de encontrarse con una limitación en la producción de resultados efectivos, estando permanentemente expuestos a la fatiga, tanto emocional como corporal.

Los mejores resultados se consiguen trabajando en equipo.

Equipos eficientes

Las personas que consiguen los mejores resultados para sí mismos y para quienes coordinan acciones con ellas, son las que delegan actividades de manera fluida y trabajan en equipo, aun no compartiendo físicamente el lugar de trabajo. Son las que preguntan e indagan de manera comprometida, para evitar posibles desacuerdos, cooperan y a su vez piden apoyo para lo que les resulta más difícil de hacer. De ser necesario, arman y buscan alianzas con quienes consideran confiables, para llevar adelante sus actividades.

 Cómo revertir esta condición

1. Comprendiendo que en el corazón de toda gran conquista hay un equipo. Estos elevan el potencial del líder y atenúan sus debilidades.

2. Reconociendo que los equipos simplemente pueden hacer más que una persona sola.

3. Valorando las emociones. En los equipos de trabajo, existe la creencia de que los mismos operan mejor cuando se dejan de lado las emociones. Pero son las emociones las que dan una comunicación efectiva y una confianza plena.

4. Derribando los mitos. Por más que admiremos a los triunfadores solitarios, la verdad es que nadie ha podido hacer algo de valor en forma individual. La creencia de que una persona sola puede hacer algo grande es un mito.

 

 

 

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