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Tu Día

Qué es el Cosplay y cómo se crea un cosplayer

El fenómeno Cosplay crece en Córdoba y suma legionarios evento tras evento. Una cosplayer cuenta de qué se trata este hobby y dónde radica semejante fascinación.

Las impresoras 3D están revolucionando desde hace varios años el proceso de fabricación y construcción de prácticamente todo. La realidad aumentada ya permite agregar imágenes y elementos digitales a lo terrenal. Con la realidad virtual, la teletransportación (al menos mentalmente) ya no es una fantasía. Y la Internet de las cosas cristalizó la red en algo universal.

La tecnología, hoy por hoy, es capaz de hacer cosas impresionantes, todo eso que hace 30 años atrás era pura ciencia ficción. ¿Cuánto falta, entonces, para que un dibujo animado o una caricatura atraviese la pantalla o la ilustración y se materialice en la mismísima realidad?

Mientras se aguarda el desarrollo de la inteligencia artificial y la capacidad de desmaterializarse en un punto y reaparecer instantáneamente en otro, una legión de fanáticos se dedica a convertir en carne y hueso todo tipo de personajes de ciencia ficción (animé, películas, series, manga, cómics, videojuegos). Se trata del Cosplay, un verdadero fenómeno mundial sin caretas.

Concretamente, el Cosplay (del inglés costume play: juego de disfraces) es asemejarse a un personaje, mediante el maquillaje, los accesorios y la indumentaria. Este universo paralelo nació en Japón en la década del `70, donde aún mantiene su mayor imperio, y luego arrasó en Estados Unidos. A nivel local, Buenos Aires concentra el porcentaje más importante de fanáticos. En el resto de las provincias argentinas, principalmente Córdoba, el fenómeno se impuso hace una decena de años y ya cuenta con una notable legión de partidarios.

Los cosplayers, en tanto, son las personas de carne y hueso que interpretan a un personaje de ciencia ficción en la vida real. Recrean el mismo atuendo, con sus accesorios, y lo representan lo más parecido posible, imitando los gestos y voces.

  • En la vida real

Cecilia Márquez es una cosplayer cordobesa de 19 años, estudiante de diseño industrial, que fabrica trajes y accesorios de diversos personajes y participa de eventos y ferias. También es cosmaker (fabrica sus atuendos) y un propmaker (construye las armas y accesorios). Tu Día se metió en su mundo para ver por dentro de qué se trata esta movida.

Comenzó a hacer Cosplay hace cuatro años, cuando unas compañeras del colegio la invitaron a un evento. Representó a Kagamine Rin, de Vocaloid, y se alzó con una mención especial. Fue el puntapié inicial; apretó play y nunca más paró.

Siguió haciendo trajes, aprendió a usar la máquina de coser, investigó sobre materiales y fue mejorando. "Hoy en día los hago yo a los trajes, en casi su totalidad. Y los props (todos los elementos que interactúan con los personajes, pueden ser parte de los accesorios, estenografía o vestuario) también los fabrico yo", cuenta Cecilia.

Ya hizo 19 vestuarios distintos y tiene dos más empezados: Jinx, del videojuego League of Legends, y otro de la mundialmente conocida serie de manga Naruto. Confiesa que lo más difícil de imitar son las pelucas y los zapatos, por eso generalmente es lo que se compra. Lo demás, es ingenio, creatividad y mucha habilidad para recrear en la vida real la ficción.

"Es un hobby que lleva bastante tiempo, dedicación y muchas ganas. Es todo un arte. Pero es fascinante. Siempre se puede llegar a más. Hay cosplayers muy famosos, reconocidos a nivel mundial, que hicieron de esto un verdadero trabajo. Pero la mayoría de nosotros lo tomamos con un pasatiempo", explica la joven.

Por vestuario, se puede llegar a invertir hasta mil pesos. Lo más caro es la peluca, los zapatos y los lentes de contacto (son especiales porque el diámetro es mayor a los comunes, para poder agrandar el ojo). Esos elementos son los únicos que no se fabrican. Para todo lo demás, se puede customizar, remodelar o comprar retazos para coser.

Armar un vestidura puede llevar alrededor de una semana, con todos sus detalles. Algunos se hacen en dos días. Para personificarse, se necesitan entre 30 y 40 minutos antes de salir a escena en el evento.

  • Un mundo paralelo

» Esta afición ya lleva más de 10 años en Córdoba.

» Casi todos los meses se realiza una convención o evento distinto que reúne a cada vez más fanáticos.

» Buenos Aires es el epicentro argentino.

» En el resto del país hay foros, tiendas y todo tipo de material relacionado con este fenómeno.

» Japón le dio origen a este fenómeno, allá por la década del '70.

» Estados Unidos fue el principal discípulo de este hobby.

Cómo se crea un cosplayer

* El proyecto comienza en el interés por un personaje. Muchas veces la empatía inclina totalmente la balanza hacia un lado.

* Lo más complicado de todo el traje es la peluca y los zapatos. Es lo más difícil de reproducir.

* Las pelucas se compran y son fundamentales. Es la esencia del cosplayer.

* Los zapatos se modifican. Por lo general, se compra algún modelo similar, que sea barato, y se customiza.

* Las armaduras se fabrican desde cero, principalmente con cartón y goma eva. Lo mismo con los accesorios del personaje.

* Cada cosplayer se las ingenia para poder adaptar los materiales más económicos al proceso de armado de los trajes y accesorios.

* Para el traje en sí, se compra una tela que sea lo más similar posible. O ropa ya confeccionada que se parezca y que se pueda customizar.

* Los lentes de contacto también son fundamentales, pero por lo general son caros. Hay cospleyer que directamente no lo usan.

* El maquillaje también suma, aunque algunos no le prestan mucha atención.

* Lo que más tiempo lleva son las props. Los procesos y los acabados consumen mucho tiempo y mientras más detalles contengan, más se tarda.

Mirá el video con la transformación de Cecilia.

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