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Las creencias influyen en la interpretación de la realidad

Las situaciones en sí mismas no son las que perturban a las personas, sino la interpretación que cada uno realiza de acuerdo a sus creencias. Los pensamientos preexistentes pueden distorsionar la verdad.

Las creencias son aquellas ideas o pensamientos de las diferentes situaciones de la vida que las personas suponen como verdades incuestionables. La mayoría aparecen como parte de la herencia familiar y social, y condicionan la manera de interpretar la realidad. A partir de esa convicción, el ser humano descifra los hechos reales desde su propio sistema de pensamiento y creencias, es decir, el cristal con el que observa el mundo y a sí mismo.

Así, no son las situaciones en sí mismas las que perturban, sino la interpretación que cada uno realiza de las mismas, de acuerdo a las creencias que tiene. En muchos casos, sucede que el convencimiento más íntimo, velado en verdad absoluta, limita la verdad, los potenciales, el crecimiento y la creatividad.

Las creencias se pueden clasificar en irracionales o disfuncionales (porque no se adecuan a los hechos de la realidad) y racionales o realistas (porque se adaptan de manera saludable y resolutiva a las diferentes circunstancias del medio). Ambas, pueden manifestarse de diferentes maneras: sobre uno mismo, en relación a los otros y sobre el mundo en general.

Muchas de las causas de los problemas, dificultades y falta de bienestar, radica justamente en la forma en que cada uno piensa, en la manera en que interpreta lo que ve del exterior, pero siempre a través del cristal de sus creencias.

Al respecto, Santiago Gómez, psicólogo y director de Decidir Vivir Mejor, asegura que los pensamientos irracionales provocan consecuencias: “de acuerdo a las creencias o pensamientos que la persona tiene, va a generar determinadas emociones y comportamientos. Algunas de las consecuencias son limitar el accionar de la persona, provocar estados de angustia y malestar, frustración, aumentar la ansiedad excesiva, perturbación y malestar en la calidad de vida”.

Las creencias limitantes son una de las grandes barreras que impiden la realización de los mejores proyectos. El pensar de manera irracional, entiende el especialista, trae como consecuencia la producción de emociones negativas y un bajo nivel de autoestima, afectando así el buen desempeño y desarrollo del potencial que cada uno tiene.

Sin embargo, las creencias positivas son capaces de potenciar las oportunidades y ampliar las posibilidades. Los más profundos pensamientos tienen la capacidad tanto de crear como de destruir. Y aunque, a decir verdad, cuesta mucho trabajo cambiar las creencias, intentarlo vale la pena para poder mirar las cosas con otro cristal.

  • Para tener en cuenta

» Aprender a identificar las creencias irracionales.

» Aceptar que son las creencias con las que interpretamos los hechos de la realidad, las que nos perturban y no las situaciones en sí mismas.

» Practicar la reestructuración cognitiva, para poder modificar los pensamientos e interpretaciones distorsionadas que se hacen de la realidad.

» Implementar los diálogos socráticos, que consisten en someter a crítica las creencias que provocan perturbación.

» Aprender a resolver los problemas.

  • Limitantes

Las creencias son lo que se considera como cierto y que influye en la vida condicionando la forma de sentir y de pensar, de tomar decisiones y de ver y vivir el mundo.

  • Cómo cambiar las creencias limitantes

1.Escribí de manera clara la creencia limitante.

2.Pensá en el diálogo interno que la creó o del por qué existe esta creencia en vos.

3.Observá el miedo que refuerza ese pensamiento.

4.Intentá recordar todas las experiencias que pueden haber contribuido a causar esa creencia limitante.

5.Probá que estás equivocado.

 

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