?>
Tu Día

La silla "made in" Argentina que revolucionó la Feria de Milán

Conocé la silla realizada por cordobeses que sorprendió en la Feria de Diseño de Milán. Belleza y comodidad se combinan, con identidad argenta.

Cualquier diseñador sabe que lo más sencillo es lo más difícil. De Mies van der Rohe a Philip Starck, de Le Corbusier a Zaha Hadid, todos los grandes del diseño alguna vez se han enfrentado al dilema de hacer algo tan sencillo como una silla. ¿Cómo mostrar originalidad en un objeto que tiene una larguísima historia? Un objeto del que hay miles, con el que convivimos diariamente y del que hay que apreciar la belleza al mismo tiempo que la comodidad. Una silla hermosa pero incómoda no tiene sentido. 

Lucía Cerutti y Pablo Gasparini se conocieron en la Facultad de Diseño Industrial de la UNC, hicieron amistad y emprendieron algunos proyectos juntos hasta que empezaron a hacer mobiliarios y fundaron Gacé, su propio estudio. Uno de los primeros objetos que armaron fue la silla Cateto. Una silla sencilla y cómoda, de líneas rectas y simples, paradigmática de la pureza del diseño y representativa de lo que buscaban como modelo de familia de mobiliario.

 

Sin saber muy bien el camino y la forma de emprenderlo, se propusieron participar en el programa nacional “Sello de buen diseño argentino” y en la primera presentación en un concurso obtuvieron el premio al mejor producto del Salón del Mueble Argentino con su silla Cateto#2. 

Después ganaron otros premios con la misma silla, hasta que quedaron seleccionados entre varias empresas para representar a Argentina en la feria de Milán, la más importante feria de diseño del mundo. Y allá fueron, en medio de los más grandes diseñadores del momento. 

Pero habiendo tantas posibilidades, ¿por qué una silla? Lucía y Pablo responden que la línea surge después de definir cuál iba a ser el primer objeto para desarrollar como estudio, algo icónico que respondiera a las necesidades y las sillas lo son.

“La idea era la de poder diseñar un plano de producto que fuera adaptable a diferentes materiales y procesos productivos. Los condicionantes que nos fijamos fue que fuera un diseño despojado y austero, manteniendo solo las líneas de lo esencial. Sin travesaños entre las patas, y de líneas finas en toda su estructura”, cuentan desde Milán, exhaustos y admirados de todo lo que están viviendo. 

Hicieron varios prototipos hasta que lograron dar con el adecuado, explorando medidas, procesos y materiales opcionales. Finalmente la silla quedó en madera, que es un material noble, maleable y le da una cierta identidad argentina. En relación con la identidad nacional, Lucía dice que la inspiración pasa por buscar productos simples y sin mucho ornamento: “Teníamos muy claro que la idea era la de proyectar un producto que diera sensación de liviano y fino en líneas. Desde un primer momento nos propusimos que las sillas no tuvieran travesaños entre sus patas; eso fue lo más crítico para poder desarrollar una línea pudiera construirse tanto en madera como en hierro y combinada.” 

Observando la silla, el espectador se queda maravillado de tanta simplicidad y belleza en el mismo objeto. Es que el trabajo del diseñador es justamente despejar la belleza del material y la simpleza de la función. Lucía y Pablo lo han logrado con esta sill, que captó admiradores en Milán y ahora quieren empezar a fabricar en serie en Argentina. 

Las maderas macizas y el metal están presentes en la silla como un factor necesario a la hora de medir costos y posibilidades de producción, pero además como un elemento que suma identidad nacional. Por eso son reticentes a seguir corrientes de diseño o nombres en particular que hayan funcionado como inspiración.

“Lo nuestro es la búsqueda de un diseño despejado y con posibilidades de desarrollar en nuestra provincia, con los talleres cercanos y la distribución al alcance” dice Pablo. Y este es el desafío actual: una vez pasada la aventura de Milán, está el regreso y el pensar en cómo seguir el desarrollo de esta silla y los nuevos proyectos que han surgido después de todo lo que vieron en Italia y las puertas que se les pueden abrir. 

Ahora planean los próximos pasos, como una línea de banquetas y butacas. Y viene la etapa de validación de la silla y las exposiciones que ya están confirmadas: la Wanted Design en Nueva York, en mayo, el proyecto deseo en Buenos Aires Design y el Salao Design en San Pablo, Brasil. 

La silla seguirá su viaje por el mundo en busca de un buen destino que permita hacer series industriales sin perder la calidad de lo artesanal, mostrando que el diseño argentino va pisando fuerte en el mundo. 

Sumate a la conversación
Seguí leyendo