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El teatro como técnica para preparar presentaciones de alto impacto

Cada vez más organizaciones incorporan técnicas de teatro para preparar presentaciones. Una herramienta que cobra importancia para evitar largas y aburridas exposiciones.

Un hombre se para frente a una audiencia, lee un PowerPoint que va pasando por una pantalla. Entre los asistentes, uno bosteza, otro juega  con su celular y un tercero piensa si cerró la puerta de casa al salir o conectó la alarma del auto al bajarse. La presentación termina siendo aburrida y queda al borde del fracaso. Nadie lo escucha o presta atención a los datos que expone.

El rol del orador es clave, pero el desafío de exponer o hacer una presentación sobre un tema hace aflorar miedos, falta de confianza, timidez, nerviosismo. Lo positivo es que todos tenemos la capacidad natural de comunicarnos en el plano personal; por lo tanto, hay que buscar la forma de llevarla al espectro público.

"La presentación como herramienta, bien utilizada y empleada, gana cada vez más valor como un espacio potente para generar cambios en las organizaciones: un ámbito donde se busca motivar a los asistentes (sean miembros del equipo de trabajo o no), involucrarlos en distintos proyectos y asegurarse de que los mensajes les lleguen de una manera contundente", explica Romina Ticach, socia de Clap Capacitación.

Y continúa: "Para que todos esos objetivos sean alcanzados, es necesario que el orador pueda transmitir sus ideas de manera impactante y clara. Si no, sólo quedará una sensación de pérdida de tiempo, para los presentadores y para los espectadores. Históricamente las presentaciones se pensaron como un espacio informativo y, en una gran cantidad de casos, suelen ser muy extensas y sobrecargadas de datos".

El mundo cambia, la oratoria también. Una herramienta comunicacional tan poderosa no puede estar tan desaprovechada. En la actualidad, las empresas pueden "poner en valor" las presentaciones, utilizarlas para transmitir contenido estratégico que apunte a mejorar variables del negocio y no "para cumplir".

En ese afán por cambiar, una experiencia que viene marcando terreno es la de incorporar metodologías propias del teatro en la formación de los ejecutivos que deben dar presentaciones. "Por ejemplo, a través de juegos teatrales se apuesta a que el orador pueda ponerse en el lugar del otro y tener en cuenta sus intereses para construir un mensaje a medida, con un gran impacto en quien lo escucha", cuenta la especialista.

Con esta técnica se incorporan diferentes herramientas para el abordaje de cada paso de una presentación, de forma tal que el responsable pueda relajarse, ganar confianza en sí mismo, adoptar una postura corporal positiva y disfrutar de la actividad.

"Este trabajo no incluye sólo el momento de pararse frente al público, sino que abarca desde la preparación y el diseño de la presentación", relata Ticach.

Si después de haber pasado por este aprendizaje, apoyado en el conocimiento que otorga el teatro, es el mismo orador el que bosteza, mira su celular y piensa si cerró la puerta de su casa o conectó la alarma al bajar de su vehículo, cuando  repasa el viejo PowerPoint, la tarea fue exitosa. "Cuando esto sucede estamos frente a un ejecutivo que incorporó la pasión por transmitir su mensaje. Sin dudas, así será recibido por su audiencia", cierra la capacitadora.

 

 

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