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El invierno pone en riesgo a la vitamina D

Durante los meses fríos gran parte de la población tiene un déficit de la “vitamina del sol”. Esta deficiencia puede producir alteraciones óseas, debilidad muscular, caídas y fracturas. 

Se estima que en el mundo hay más de mil millones de personas con insuficiencia o deficiencia de Vitamina D, indispensable, entre otras funciones,para asegurar la salud ósea. El 40% de los ancianos que viven en sus casas en Europa y EUA presentan insuficiencia de Vitamina D, tal como ocurre con más del 50% de las mujeres post-menopáusicas tratadas para osteoporosis.

La vitamina D es producida por el propio organismo a partir de la exposición a los rayos solares, razón por la cual se la llama “vitamina del sol”. Debido a que en invierno disminuyen las horas de luz solar, la deficiencia en la formación de esta vitamina en niños, jóvenes y adultos se ve más marcada, en particular en países tan australes como Argentina.

Entre las causas de esta carencia se encuentran el color de la piel (mientras más oscura sea la piel, más exposición al sol se necesita para producir vitaminaD), el uso de ropa que cubre completamente el cuerpo, el uso de protector solar (necesario para reducir el riesgo de cáncer de piel), la edad avanzada, la latitud (cuanto más lejos del Ecuador, menos tiempo útil de luz solar) y la estación del año.

La deficiencia de vitamina D en madres y recién nacidos varía según la latitud geográfica, con una prevalencia más alta en el sur del país (87%) versus el 52% en el norte de Argentina.

“Se habla sobre la vitamina D como un nutriente para prevenir el raquitismo en la infancia, pero no se está pensando en la deficiencia de la vitamina D en adultos”, aseveró el Michael F. Holick, director del Laboratorio de Investigación sobre Vitamina D, Piel y Huesos de la Universidad de Boston. “Entre las consecuencias de la falta de vitamina D se incluyen osteomalacia (ablandamiento de los huesos), diabetes, esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, enfermedades infecciosas, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer”, afirmó el especialista.

¿La encontramos en los alimentos?

Lamentablemente, no son muchos los alimentos que contienen vitamina D, y por lo general se encuentra en poca cantidad. Y pese a que esta vitamina la puede producir el propio organismo al exponerse al sol, las recomendaciones con respecto a la prevención del cáncer de piel han llevado a que cada vez sea menor la exposición a los rayos solares. Esta situación genera la necesidad de cubrir la deficiencia mediante suplementos dietarios para llegar a cubrir las recomendaciones de ingesta diaria.

Presente en todos los aspectos y etapas de la vida

La Vitamina D está presente en dos formas: Vitamina D2 o ergocalciferol, que se obtiene de fuentes vegetales como los hongos; y Vitamina D3 o colecalciferol, que se obtiene a partir de fuentes animales y es la que se produce en la piel humana a partir de la exposición al sol.

 

  • Mantiene los niveles en sangre de calcio y fósforo, y regula el metabolismo del calcio. Por este motivo, favorece la salud de huesos y dientes.
  • Regula una variedad de procesos fisiológicos: modula la liberación de diferentes hormonas, regula el crecimiento de distintas estirpes celulares y es un regulador del sistema inmune.
  • La mayoría de los tejidos en el cuerpo tiene un receptor de Vitamina D.
  • Influye en la fragilidad de los huesos, y podría causar debilidad muscular, dolores óseos y fracturas.
  • En la gestación y durante la infancia, la insuficiencia de Vitamina D puede causar retardo de crecimiento y deformidades esqueléticas.
La vitamina D puede encontrarse en los siguientes alimentos: 
Salmón, sardina en lata, atún, hongos frescos y yema de huevo. 

Fuente: Romina Martoglio, Piura Comunicación. 

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