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Efecto manada: cuando las personas hacen lo que hace la mayoría

Ante una decisión, las personas tienen la capacidad de discernir y distinguir. Sin embargo, algunos siguen a la mayoría. Por qué los individuos adoptan el efecto manada.

Desde tiempos inmemorables, los individuos se manejan en grupo, como en manada, generando un efecto de arrastre para protegerse entre todos y resistir así las posibles amenazas. La mayoría de las personas, en algunos ámbitos, hacen lo que hace la mayoría, sin analizar ni modificar lo establecido.

El "corré primero, preguntá después" ha sido durante miles de años una forma posible y efectiva de respuesta biológica ante las amenazas. Por falta de personalidad, comodidad o ignorancia, son muchos los que tienden a seguir a la mayoría.

Consultado sobre el por qué, el máster coach Juan José Arévalo, MyC Consulting, explicó que la creencia habitual dice que el camino más fácil es aquel que ya fue recorrido. "Esto tiene raíces en el pasado, donde se privilegiaba la supervivencia. Sin embargo, hoy suele ocurrir debido a la comodidad de no desafiar lo que está establecido, ya sea por mandato o por creer que no se puede mejorar o cambiar".

Es la ilusión de seguridad la que seduce a muchas personas a elegir lo mismo que adopta su entorno.

"Lo que puede ser bueno para uno, no tiene porque ser bueno para todos. Así mismo, la ilusión de pasarla mejor sin innovar releva a las personas de tener que hacerse cargo de sus propias decisiones. Y eso suele aliviarle la carga", graficó el coaching.

El efecto manada no es ni bueno ni malo, sencillamente puede abrir o cerrar posibilidades, según el momento y las circunstancias. Bajo determinadas eventualidades, si no se tiene presente que siempre puede haber posibilidades de mejora, se corre el riesgo de perder oportunidades de realizar de manera mas efectiva las cosas.

La clave está, entonces, en distinguir hacia dónde se quiere ir. "Si no somos capaces de definir un camino y una meta para cambiar el rumbo, teniendo bien en claro el compromiso y la visión, probablemente no llegaremos al lugar donde nos estamos dirigiendo", concluyó Arévalo.

Cinco claves para no ser víctima del efecto manada

» Desafiar lo que elije la mayoría puede ser la llave para no caer en "mal de muchos consuelo de tontos".

» Responder por nuestros propios actos pone en nuestras manos la posibilidad de hacer algo distinto para resolver o alcanzar lo que queremos conseguir. Si nos reconocemos como parte del problema, podremos ser parte de la solución.

» En nuestras vidas, cada uno de nosotros podremos hacer lo que queramos, seguir la manada, salirnos, abrir y cerrar posibilidades para nuestras vidas y las ajenas, pero lo que no vamos a poder hacer es dejar de afrontar las consecuencias.

» Trazar un camino no nos va a asegurar que en algún momento el efecto manada nos alcance, pero nos permite darnos cuenta de cuándo entrar y cuándo salir.

» Si definimos la meta, es probable que el efecto manada no nos invite a hacer algo que no nos conduzca hacia nuestra visión.

  • Una trampa

Que muchas personas hayan hecho lo mismo antes, no siempre significa que ese sea el camino correcto.

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