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Tu Día

Cómo evitar que el trabajo afecte la convivencia familiar

Ciertas profesiones no tienen horarios de trabajo definidos. Pero el estar disponible siempre en el ámbito laboral, puede afectar la convivencia familiar. Cómo poner límites y separar lo personal de lo profesional.

Mariel Kernes, una contadora pública porteña casada con un administrador de consorcios, vive en carne propia la expropiación de su convivencia familiar por parte del trabajo de su marido. En pie de guerra, sin ánimos de rendición, escribió un libro en el que recopiló anécdotas y pretende sea el arma maestra para evitar que las obligaciones laborales sean un motivo de conflicto en el ámbito privado.

Es que para algunos trabajadores, bajar la persiana del día laboral resulta bastante complicado. Sucede que ciertas profesiones demandan una atención permanente por parte del cliente, proveedor, usuario o paciente y, en ese contexto, no hay horario que valga ni que se respete. Incluso, con las nuevas tecnologías, las urgencias ya no son tales y la demanda de pedidos nunca tiene fin, independientemente de si requieren una respuesta inmediata o no.

Respecto al trato con las personas, algunos están expuestos a una profesión de alto estrés. Médicos, administradores, empleados de dependencias o intermediarios de servicios. A cualquier hora del día y en cualquier momento, no importa si es demasiado temprano o tarde o si es día laborable o de descanso, la mayoría recibe llamados, mensajes o mail.

Esa dinámica laboral impacta no sólo en los protagonistas sino también en su entorno familiar, que convive a diario con la interrupción de sus actividades. Y aunque los diferentes tipos de trabajos y familias son diferentes, en algún punto todos tienen en común la invasión del trabajo en la vida personal.

Mujer comprometida con los números, Mariel hizo a un lado los pensamientos matemáticos y entabló un romance con las letras, del cual nació Anécdotas de un Administrador de Consorcios, un libro muy particular y divertido que intenta ser el tercero en discordia, pero para rescatar del acabóse a muchas familias.

"A ciertas profesiones, no se le puede poner límites. La gente pretende que le resuelvas los problemas sin saber diferenciar si es urgente o no. Es un trabajo estresante", resumió Kernes al ser consultada por Tu Día sobre la difícil tarea del trabajador full time.

Antes de escribir el libro, ella tuvo que poner en práctica todo lo que dejó sentado en las páginas. Y por lo visto, salió airosa. Cuál es, entonces, el secreto: "La familia tiene que tener paciencia y contención. Apoyar a la persona que está trabajando. Y el profesional, poner límites y establecer los horarios de oficina".

Si bien Mariel está casada con un administrador, sus consejos también son útiles para quienes conviven con otros profesionales cuya tarea implica un contacto directo y permanente con clientes, pacientes o proveedores. Más info: Administraciones Fromo.

Manual para vivir en armonía

  • Estipular horarios y actividades que no pueden interrumpirse, por ejemplo la cena o el almuerzo de los fines de semana.
  • No brindar el teléfono fijo de la casa y centralizar los llamados en una sola línea. Así, se podrá identificar fácilmente lo personal de lo laboral.
  • Paciencia: si bien no todas las situaciones son urgentes, algunas veces sí ameritan el llamado y eso no puede saberse a priori de atender el llamado o ver el mensaje.
  • Contención: muchas veces las esposas se transforman en la descarga que este tipo de profesiones requieren para que la persona pueda liberar las tensiones que generan algunas situaciones.
  • Humor: ser optimista y, cuando la situación lo permita, divertirse con las historias que comparte la pareja.
  • La tecnología es una aliada para el trabajo, aunque también hay que saber ponerle límites para que el trabajo no se traslade a la convivencia familiar.

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