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Recetas de postres con pan y leche

¿Pensabas que te íbamos a dar la receta del budín de pan? No, eso es para principiantes. Sobras Maestras te va a ayudar a ver las cosas desde otro lado. ¿Hay otros postres de pan con leche? Sí, mirá y probá.

Pan con leche y canela

Ingredientes (para cuatro personas)

500 g de pan duro, bizcochuelo viejo o torta “matera”

2 tazas de leche

Una taza de azúcar común o morena

Una cda de esencia de vainilla

Una rama de canela

Una cdita de canela en polvo

Preparación

Es indispensable que el panificado a utilizar esté “casi” seco, es decir, que el pan no tenga más de dos día y las tortas no más de una semana. Debemos quitar las cortezas, sólo vamos a utilizar las migas. El tipo de pan que recomendamos utilizar es el pan común de mesa pero también pueden usarse rodajas de pan lactal

En cuanto a los tipos de cortes pueden ser dos: en tajadas rectangulares y de tamaño regular, para disponer sobre una fuente, al estilo de la “sopa inglesa” o nuestro tradicional “postre borracho” con vainillas – o bien- en cubitos de 4 centímetros de lado. El corte regular nos asegura que todas las piezas absorban la misma cantidad de humedad y con eso, el postre no se vuelve un “puré” y se obtiene un sabor y una consistencia parejos.

Diluimos el azúcar y la esencia en la leche, añadimos la ramita de canela y la llevamos a fuego bajo durante 40 minutos para lograr un baño muy dulce y apenas espesito. Dejamos que la preparación descanse y tome temperatura ambiente. Distribuimos los cortes de panificados sobre una fuente familiar, o bien, los dividimos en compoteras individuales y los cubrimos con una porción bien abundante del baño. Esperamos cinco minutos y espolvoreamos con la canela en polvo.

Esta preparación es un postre y un sustituto de los cereales con yogur en el desayuno. Puede reemplazarse la canela por mermelada de naranjas con piel y ralladura de cítricos para espolvorear, chocolate rallado y en polvo. Se acompaña con café bien fuerte con una medida de licor a gusto.

 

Flan de pan

Ingredientes (para cuatro personas)

300 g de pan rallado casero

300 g de azúcar 

3 tazas de leche

Seis huevos

2 cdas de mateca

Ralladura de medio limón

Para el caramelo. Dos partes de azúcar por cada parte de agua. Esta es la fórmula, la cantidad es a gusto.

Preparación

Secamos el pan y lo rallamos con la parte más fina del rallador de queso. Una vez rallado, lo tamizamos con la ayuda de un colador para eliminar las astillas de corteza y lograr un polvo fino y uniforme.

Mezclamos el pan con la leche, los huevos, la manteca, el azúcar y la ralladura. Batimos enérgicamente hasta obtener una mezcla homogénea. Dejamos descansar unos minutos para que el pan se hidrate. Esta transformación hará que el flan tenga “ojos”, es decir, burbujas y quede aireado y esponjoso. Vamos a obtener un flan que luce como un flan de huevos tradicional pero con gusto a budín de pan.

Preparamos el caramelo. Sugerimos hacer bastante cantidad, bañar la budinera y diluir el resto con un poco de agua sobre la hornalla para lograr un caramelo líquido similar al de las heladerías con el que bañar el flan al final.

Cuando el caramelo de la budinera esté seco, vertemos la mezcla y ponemos el molde dentro de una fuente para horno de paredes altas llena de agua. Llevamos a horno moderando durante dos horas. Algunos cocineros tapan la budinera con papel de aluminio o film de polietileno para que el flan quede más tierno pero eso le resta color al acabado final.

Dejamos enfriar, desmoldamos sumergiendo la budinera en agua caliente durante cinco minutos. Se puede incorporar un puñado de pasas (uva, ciruelas, duraznos, peras, etc) hidratadas en licor o vino dulce como opcional para obtener un “flan de fiesta”. Se sirve con crema batida sin azúcar. Se lo puede flambear con coñac.

Torrijas

Ingredientes (para cuatro personas)

12 fetas de pan casero

3 tazas de leche

2 tazas de azúcar

Un clavo de olor

Una pizca de sal

Aceite para freír

Para el caramelo: Dos partes de azúcar por cada parte de agua. Esta es la fórmula, la cantidad es a gusto.

Preparación

Son el postre preferido en las Cuaresmas españolas. El pan casero es ideal porque al tener una miga más densa, absorbe mayor cantidad de líquido y las hace sustanciosas. Es común que aquí llamemos “torrejas” a las croquetas, pero las torrijas tradicionales son estas.

Cortamos el pan en fetas gruesas, de dos centímetros de espesor, las sacudimos para que no queden migas. Batimos la leche con el azúcar y las especias y la llevamos al fuego hasta que rompa el hervor. Las especias no hacen más “picante” la receta sino que potencian los sabores. Ponemos las tajadas de pan en una fuente, las bañamos con la leche y esperamos unos diez minutos. Escurrimos el líquido excedente y ponemos el pan sobre una rejilla para horno o sobre papel absorbente para que no queden gotas que puedan “explotar” durante la fritura.

Preparamos abundante caramelo. El caramelo puede ser reemplazado por arrope, miel de abejas o de caña 8delicia tucumana), mermeladas diluidas en licor. Usen la imaginación, la idea es obtener una salsa líquida para bañar los tostones.

Ponemos abundante aceite a calentar, cantidad suficiente como para que tape las torrijas al freir. Freímos cada pieza durante dos minutos de cada lado hasta que estén bien doradas. Retiramos y ponemos sobre papel absorbente para eliminar todo el aceite. Se las sirve tibias, almibaradas y acompañadas por Oporto, jerez, Marsala, coñac o algún licor casero.

 

Postre y plato principal, todo en uno

Si preparamos las torrijas con sólo  dos cucharadas de azúcar, doblamos la cantidad de sal y especias y añadimos una cucharada de ají molido y una de hierbas aromáticas a la leche, podemos obtener torrijas saladas. Estos tostones frito son ideales como base para la preparación de unas “brusquetas” diferentes.

¿Sabés los que es una “bruschetta”, no? Cada cocina europea tiene su “pan con algo”: los vascos tienen sus “pintxos”, los franceses sus “canapés”, los madrileños sus “tapas” y los tanos las “buschettas”, palabra que remite a su tosquedad, como que son originarias de la Tosacana.

Una vez que tenés tus torrijas saladas, podés gratinarlas al horno con una mezcla de queso fresco y rallado, servirlas calientes con escabeche de vegetales, con berenjenas salteadas, tomates al horno con ajo y laurel.

Son un majar con mateca batida con anchoas: un filet por cada cucharada de manteca. Un par de torrijas por comenzal, un par de copas de vino y una buena sopa-crema casera es un festín.

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