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Tu cocina

Cómo hacer que nuestra cocina sea sustentable

Alimentos orgánicos, naturaleza y ecología. ¿Qué hacer desde la cotidianeidad para contribuir con el medio ambiente? ¿Cómo aportar nuestro granito de arena?

En tiempos en los que se habla de sustentabilidad, de alimentos orgánicos, de verde, naturaleza y ecología, poco se dice sobre cómo hacer para que nuestra cocina sea sustentable. ¿Qué hacer desde la cotidianeidad? ¿Cómo aportar nuestro granito de arena?

Andrea Jatar, creadora de Viandas de la Olla, abre el juego y explica: "Partamos desde el principio: la sustentabilidad tiene tres patas. No es sólo respetar la naturaleza y la salud consumiendo productos orgánicos, sino también es usar sólo lo que necesitamos, es evitar generar residuos y separarlos a conciencia, es ayudar a los recicladores, es comprar a quienes trabajan con responsabilidad hacia los clientes, hacia sus empleados, hacia su competencia y hacia sus proveedores. Es enfocar nuestros hábitos con vistas a impactar lo menos posible en nuestro hábitat y con mucho respeto hacia el resto de las personas, económica y socialmente hablando".

Presentándolo de manera general parece complicado, pero no. No es difícil. Según Jatar, simplemente es cuestión de conocer de dónde y cómo sale lo que llega a nuestra mesa. "¿Cómo? Preguntando a quienes nos abastecen, informándonos acerca del origen de los productos y cómo trabajan los proveedores es un buen comienzo para elegir lo que vamos a comprar", dice.

Y agrega: "El trabajo en blanco, las acciones de responsabilidad social, los procesos naturales de producción, el tratamiento de residuos, también es sustentabilidad. Eso es la sustentabilidad económica".

La tarea empieza por casa, ámbito en el que también debemos ser responsables. "No sólo de comprar los productos libres de agroquímicos se trata la sustentabilidad ambiental, sino también de planificar las comidas que vamos a cocinar, para aprovechar de una vez el calor del horno usando todos los estantes y lucirnos con varias comidas, para guardar el caldo del puchero o del pollo o de la sopa en el freezer y luego hacer un excelente risotto en reemplazo de los calditos comerciales, para hacer un poco más de salsa de los fideos y guardarla para otra comida, para reutilizar deliciosamente la comida que sobró del día anterior", cuenta Jatar.

En este punto es indispensable planificar las comidas para elaborar cuanto antes lo que compramos. Cuanto más viejo se pone en la heladera, no sólo que es menos nutritivo, sino que hay que desperdiciar más. "Hay que freezar enseguida lo que nos sobra en porciones, para que nos saque de algún apuro con posterioridad. Pero, sobre todo, debe haber ahorro en todo aspecto: luz, gas, agua, alimentos, nuestro tiempo", cierra.

Desechos

Hay cosas que inevitablemente son desechos. Si bien, podemos reusar bolsas para las compras y cajones, siempre hay algo que no podemos reutilizar, por ejemplo el film o los plásticos de las carnes.

Las botellas y los frascos podemos guardarlos (una buena idea es decorarlos) y reutilizarlos como lindos recipientes para acomodar las cosas en la despensa, en la heladera, en la alacena. ¡Mantienen mejor los contenidos! Pero llega un punto en que estamos saturados y no caben más. Ahí es donde podemos poner en práctica la sustentabilidad social. "Dejarle prolijamente limpios los envases a los recicladores de nuestro barrio es una excelente opción. Los residuos de los alimentos podemos usarlos para abonar nuestras plantas, cartones, plásticos, maderas y vidrios pueden separarse para los cartoneros. ¡Es tan poca la basura que no se puede reutilizar!", explica la creadora de Viandas de la Olla.

Manos a la obra. De a poquito pueden incorporarse nuevas acciones que hacen a una cocina más sustentable.

 

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