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El embarazo aumenta la posibilidad de tener várices

Las várices no constituyen una condición del embarazo, pero la probabilidad de tenerlas aumenta en ese período. La prevención, el arma más eficaz contra los problemas varicosos.

La gestación representa un esfuerzo para el organismo de la mujer. Durante ese período, acarrea un peso adicional, el abdomen es comprimido por el bebé, se produce una descarga hormonal importante y suceden otros acontecimientos que representan, en definitiva, una carga.

Entonces, muchas mujeres comienzan a ver en sus piernas que las arañitas se acentúan cuando el cuerpo se está preparando para la maternidad, incluso tomar un color más intenso y una textura más pronunciada. Si bien no es una característica del embarazo ni tampoco una regla general para todas, lo cierto es que la probabilidad de sufrir problemas varicosos aumenta en este período.

El aumento de los niveles hormonales y la compresión de las venas que traen la sangre desde los miembros por el útero son los principales factores que incrementan considerablemente el riesgo de várices durante el embarazo.

El flebólogo Daniel Roberto Onorati explica que las venas cumplen con la función de devolver al corazón la sangre que llevaron las arterias hasta los diferentes tejidos. Mientras que en la parte superior del cuerpo ese proceso se cumple sin dificultad gracias a la fuerza de la gravedad, en los miembros inferiores  no es igual.

Como el embarazo es una etapa donde la fisiología femenina se altera, se necesita tomar recaudos para adaptarse a esos cambios. En ese sentido, Onorati advierte que la prevención es el arma más eficaz en la solución no sólo de los problemas varicosos, sino también del resto de las enfermedades circulatorias.

En la misma línea, Miguel Ángel Gramajo Booth, creador del método de flebología restaurativa, afirma que mejor que curar es prevenir. Para eso, agrega, hay que realizar simples cambios en la rutina. El médico también aconseja realizar automasajes en la zona.

La técnica es muy sencilla. Debe efectuarse de forma ascendente, empezando por los pies y subiendo poco a poco hasta los muslos. No aplicarlos sobre las várices directamente. Los movimientos deben ser suaves, utilizando las palmas y dedos sin presionar. Así, la sangre acumulada en las venas comenzará a movilizarse y fluirá hacia el corazón.

  • Cómo prevenir las várices

» Dormir en posición de costado.

» Aumentar paulatinamente de peso (un kilo por mes).

» Usar medias terapéuticas o de descanso.

» Evitar los esfuerzos y la posición parada por muchas horas.

» Los controles flebológicos pueden ayudar a evitar complicaciones en los casos de várices avanzadas.

» Hacer un reposo de cinco minutos cada una o dos horas. Acostarse y subir las piernas en un ángulo de 45º.

» Priorizar el consumo de frutas y verduras y beber entre dos y tres litros de agua.

» Evitar la ropa ajustada en la mitad inferior del cuerpo. El calzado tiene que ser cómodo y liviano.

» Hacer media hora de ejercicios que fortalezcan la musculatura de las piernas.

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