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Willy Crook, en el Quality

Hace rato que Willy Crook es un miembro del elenco estable de artistas que tocan en Córdoba. Ahora se presenta en el Quality.

Willy Crook tiene su historia particular con Córdoba, lugar al que ha venido seguido y de manera ininterrumpida, durante algo más de 20 años. Fue uno de los primeros en venir a tocar en la zona del ex Abasto, en tiempos que no había ni el 10 por ciento de la oferta de shows de rock que tenemos por estos días. 
De estas cosas pasadas y de cosas por venir, conversamos con Willy, en una de estas tardes tan lluviosas que hemos pasado. Su nueva visita a nuestras tierras será esta noche de viernes, a las 22, en el Quality Espacio, con una entrada general que tiene un precio de 220 pesos.
–Acá llueve como loco ¿allá cómo está?
–Acá está bastante otoñal, melancólico.
–No es una pregunta, sino más bien un comentario porque has venido muchísimas veces a Córdoba.
–Sí.
–Vos sos uno de los músicos que más venía a Córdoba, allá por los ‘90, cuando a Córdoba no venían tan seguido los artistas, por distintas razones. ¿Alguien te lo había comentado?
–Sí, sí. Aparte es una parte fundamental de lo que soy ahora ¿no? Una parte de lo que sea que soy me la hizo Córdoba y ahí fue creciendo la banda. ¿Te acordás de El Mariscal y toda esa época?
–¡El Mariscal! Exacto. Y después apareció el 990, que también es como tu casa.
–Sí. Ahora me amplié un poco porque no quiero tocar siempre en el mismo lugar ¿no?
–Está perfecto.
–El Quality es muy bonito y a la gente le va a gustar. Pues, eso, que Córdoba es fundamental en mi carrera, me pone tan excitado ir a tocar ahí como si fuera a Londres o a Nueva York. Es una ciudad con su propia cultura, con su propio Elvis Presley vivo. Hay mucha movida de los jóvenes, de la música, hay una movida de funk y de electrónica muy potente, para es muy importante, Córdoba.
–Y para nosotros era muy importante que vinieran.
–Todos gustan de Córdoba, pero Córdoba gusta de unos pocos, oh sí.
–Pasemos a este momento ¿qué es lo que venís a presentar?
–La excusa formal es los 20 años de Big Bombo Mamma, que es un disco que me ha dado muchas satisfacciones, con y sin la ropa puesta… je. 
–Está muy bien.
–Un motivo valedero también es que hemos sacado unos temas furiosamente... unos temas que no se tocaban, para esta ocasión. Y también una pasada por los temas que serán parte del inminente EP que estoy por sacar.
–¿Lo sacás por el formato físico?
–Al principio se me está complicando un poco, el físico, por la cuestión económica, pero lo quiero porque soy muy cosista… me gustan los objetos. Es más, si pudiera lo sacaría en vinilo para los que coleccionan vinilos y en cassette.
–Cada cosa tiene su magia y sin el físico, sin el objeto, se pierde mucha información, para el que escucha. Hay muchos datos que en la web no los conseguís, aunque parezca increíble.
–Aparte, la satisfacción de estar mirándolos. Me acuerdo que miraba discos, parte de escuchar discos era mirar la tapa. La mirábamos una y otra vez, como si fuera a aparecer algo nuevo. Todavía tengo esa costumbre arraigada. Soy del objeto físico, ni qué hablar.
–¿Por lo pronto cuánto hay que esperar para escuchar los temas nuevos?
–Este año. En Quality se van a escuchar los temas nuevos.
–Para cerrar la nota y ya que la tarde está melancólica.
–Una tarde para abrazar a una persona o a una salamandra.
–¿20 años no es nada, como dice el tango?
–¡Por Dios! Ese tema no lo cantes en ninguna cárcel. Qué bárbaro, 20 años, no lo puedo creer.
–¡Qué emoción!
–Me han dicho ‘inmaduro’ tantas veces, que me mantengo joven, te puedo decir que 20 años verdaderamente no es nada.
–¿Qué queda de las ilusiones con las que empezaste?
–Cuando empecé, era muy inconsciente. Te digo que ahora tengo las cosas bastante más claras. Ahora sé qué es lo que tengo que hacer. A lo mejor está más racionalizado y eso no es bueno ¿no? De distraído, empecé ¿entendés? Estaba en Lions in love, un tema sobraba y (Daniel) Melingo me hizo un disco. Y le pregunté cómo se iba a llamar y me dijo ‘Willy Crook, idiota, cómo se va a llamar’ y ahí dije ‘¡oh, Dios, en qué me metí!’.
–Te metiste y ya no pudiste salir más.
–Capitán de mi botecito.

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