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Valentín, el amiguito cordobés de Romeo Santos

Valentín Lizarraga es el joven bailarín cordobés que fue elegido por el cantante para subir al escenario del Kempes. El año pasado había hecho lo mismo en el Orfeo. Su historia. 

En todos los shows de Romeo Santos hay una especie de ritual: como siempre son mayoría las mujeres, el cantante pregunta cuál de los hombres presentes conoce las letras de sus canciones. En las últimas dos visitas a Córdoba (mayo de 2014 en el Orfeo y el viernes pasado en el Kempes), el elegido en Córdoba fue el mismo: el pequeño Valentín Lizarraga, un chico que acaba de cumplir 15 años y que dejó al estadio atónito por la soltura que demostró en escena. 

 

 

“Me sentí muy cómodo, porque además ya había subido una vez y ahora me solté un poco más, también porque me sabía la letra. Aunque en realidad yo bailo, no canto”, dice Valentín en medio del recreo en el cole. Y es que él es uno de los miles de bailarines cordobeses que se ha sentido atraído por el baile de ritmos latinos, hecho que ha recibido como “herencia familiar”. 

Su papá, Cristian Lizarraga fue quien lo introdujo en esa movida que tiene a la sala Comadreja como templo local. “Yo bailo hace 6 años. Valentín me acompañaba siempre, hasta que un día faltó un varón y lo hicieron bailar. Ahí nomás el profe me dijo, ‘porque no lo hacés bailar, mirá que tiene mucha facilidad’”. El ojo del profesor no estaba errado: el año pasado, Valentín se consagró campeón cordobés de salsa y bachata, estilo juvenil, con su compañera de baile, Camila Blanes. 

Solito, en primera fila. Cristian asegura la elección de su hijo para que suba al escenario con Romeo Santos no estaba pautada. “Yo le dije que había alguna posibilidad: 1 en 15 mil”. Encima, en esta oportunidad Valentín no iba a ir al show porque no tenían plata para comprar la entrada. Finalmente, la mamá se la compró en reventa como regalo de cumpleaños (en lugar de 1.970 pesos pagó 2.800): estaba sólo en primera fila del VIP 2. Tras dos o tres hombres del público que hicieron agua y los bajaron de un hondazo, Romeo lo vio y dijo que lo suban: cantó Ella y yo, un reggaetón, que lo perreó con onda.

“Me dieron un disco autografiado por él y la selfie que la puse como foto de perfil en mi Facebook (Valen Baila)”, dice Valentín, que tiene clarísimo que quiere bailar por el resto de su vida. 

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