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Sueño dorado hecho realidad: finalmente Beba pudo conocer a Abel Pintos

Su música la acompañó en un duro momento. Una carta y una gestión promovieron el encuentro.

Esta es la crónica de un sueño que se cumplió. Quien alguna vez “siguió” a su banda favorita por todos los escenarios podrá ponerse rápidamente en la piel de Beba. 

Ella tiene 79 años y hace 20 que sigue la carrera de Abel Pintos. Lo vio en Cosquín, allá cuando todavía cantaba covers y lo acompañó desde la platea de muchos escenarios a lo largo del tiempo. Eso sí, él también la acompañó: cuando ella estaba atravesando una quimioterapia, su voz le brindó ese consuelo y alegría que solo da la música.

Así, este cariño se plasmó en una carta que Beba muchas veces quiso entregar y nunca supo si llegó (a un plomo, a un asistente, lo intentó de varias formas) y que una vez que publicamos en la web de Día a Día no tardó en expandirse de la mejor manera. El intendente de Cosquín, Gabriel Musso, se emocionó al leerla y quiso invitar a Beba a ver a Abel en esta edición del Festival Nacional del Folklore. Ahí, tal vez, ella podría conocerlo. 

El lugar y la hora estaban. Como en una cita, ella se arregló, se perfumó y estuvo puntual en la prueba de sonido, rodeada de familiares compinches. Y ahí arriba del escenario, él, desgarbado, de bermudas y sombrero con una pluma, guitarra en mano. El Flaco, cantando de cara al sol.

Afuera de la plaza, chicas corriendo para encontrar algún huequito por el cual ver. Adentro, unos pocos afortunados. La afinación, las repeticiones, retazos de canciones, mates y la voz de Abel Pintos en todo su esplendor. También ahí, en una silla, al costado del escenario y a la sombra, Beba. 

Cada movimiento del bahiense era registrado por celulares y cámaras de todo tipo. “Gracias por mostrarlo”, “Bien Día a Día, siempre sorprendiendo a los fans”, podíamos leer en el envío en vivo desde nuestra cuenta de Instagram. Al mismo tiempo, más de 800 usuarios simultáneos veían todo desde distintas partes del mundo en nuestro Facebook. 

Hasta que vino el ensayo de una sorpresa y ahí Abel dijo, medio en serio y medio en broma: “El que muestra esto antes de que suceda tiene una multa de festival”. Pausamos la filmación y por algunos minutos solo disfrutamos de la música.

En eso estábamos cuando, al terminar un tema, el cantante sale del escenario para hablar por teléfono y al regresar un abrazo fuerte lo “atrapa”: es el de Beba, que abandonó la silla (y la ansiedad) para sacarse las ganas de conocerlo. Eran las 18.18 del 24 de enero y en los ojos de ella una foto eterna. “En un rato vuelvo”, le prometió El Flaco. A esa altura todos sabemos que iba a cumplir.

Durante esa hora y pico al sol se acercaron muchos a saludarlo, tomar una foto o simplemente verlo de cerca. A todos sonrió. La clave para acercarse al ídolo parece ser no mostrar histeria sino ir con calma, “como lo pide mi corazón”, alcanza a escuchar esta cronista.

Por eso después de cantar Cómo te extraño y Pájaro cantor con acalorado (literalmente) coro de fans, Abel se despide del escenario y se empieza a armar un revuelo a su alrededor. Firme, pero con sonrisas, firma un par de autógrafos y pide “un momento para estar con ella”.

Se refiere a Beba, “nuestra” Beba, que con paciencia de novia, de mamá o de abuela aguardó a su querido Abel. Se abrazan fuerte y hablan bajito. Él pide que ya no saquen fotos ni filmen, quiere cuidar ese momento. Ella le toma las manos, lo abraza, le cuenta que tiene un nieto parecido a él, pero cuando tenía rulos, aunque dice que le gusta cómo le queda “la pelada”... Todo está en sus ojos. De pronto, sin darnos cuenta, las casi 30 personas que los rodeamos estamos en silencio. Hay algo mágico circulando en el aire, mezcla de ternura y complicidad. 

Al final, como en toda cita, él pregunta si en la carta que ella le entrega puso su teléfono. “Cuando toque en Córdoba te voy a llamar para que vengas”, le dice él. Y ella responde que sí, qué cómo va a perderse una invitación. Sabe que a esta altura no hay sueños imposibles de cumplir.

 

Emoción a flor de piel 

“Sentí una emoción jamás vivida hasta ahora, fue algo grandioso”, resumió Beba después del encuentro en Cosquín. “Le dije que lo quería mucho, hablamos de los Luna Park, de los premios Gardel”, relató con una sonrisa de esas que se quedan largo rato en la cara.

“Fue como estar hablando con un hijo”. Junto a su familia, hijo, nuera y dos de sus 12 nietos, esta seguidora de Abel aprovechó al máximo el momento y elogió al músico: “Me sorprendió el control que tiene antes de salir a escena, su tranquilidad; es muy profesional”. 

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