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Sinfónica de Ciegos: La música no pasa por la vista, sino por la satisfacción de expresarse

Los músicos de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos "Pascual Grisolía" lo demuestran en cada una de sus presentaciones con un amplio repertorio que va desde "Pink Floyd hasta Beethoven".

"Cuando nací veía de un solo ojo, mientras que del otro tenía un resto visual. Así estuve hasta los siete años cuando perdí la vista por completo", contó en diálogo con Télam Cristian Alderete, formado en el Conservatorio de Morón y segundo trombonista en la sinfónica desde hace 20 años. Alderete relató que con la música se empezó vincular a los ocho años y así lo recordó: "En un evento que se hizo en una plaza de mi localidad (Rafael Castillo, partido de La Matanza), sorteaban instrumentos musicales.

Entonces mi abuela, que era un poco 'timbera', se compró casi todos los números de la rifa, se ganó la guitarra y me la regaló". A los 13 años conoció a Rodolfo Fernández, uno de los integrantes de la sinfónica, quien le enseñó la musicografía braille: "No son pentagramas en relieve, sino un sistema práctico de lectura y escritura de la música con una escritura lineal, donde cada signo tiene en sí mismo la nota y la duración", explicó el trombonista. "Las partituras las estudiamos de memoria en su totalidad, y como no nos es posible tocar y leer porque esto último lo hacemos a través del tacto, en los ensayos ya traemos toda la obra estudiada y la ensamblamos con la dirección del maestro José Luis Cladera", señaló a Télam por su parte, Susana Morello, percusionista de la sinfónica hace 35 años. "Nací con ceguera congénita y en ese entonces mi mamá no sabía qué hacer porque no conocía las opciones.

Le aconsejaron que no me dejara sin estudiar y entonces comencé la escuela para ciegos y a los ocho años empecé con clases de piano", contó Morello, oriunda de la localidad bonaerense de Ramos Mejía. Tanto Morello como Alderete ingresaron a la banda por concurso, así como el resto de los 80 músicos profesionales que hoy la integran, en lo que constituye una "sinfónica con todas las letras, con la particularidad de tocar un amplio repertorio que también incluye la música popular, desde Pink Floyd hasta Beethoven", resumió a Télam Marcos González, su programador artístico. En este sentido, González destacó que esta sinfónica, que cumplirá 70 años en el 2017, "fue la primera en el mundo y hoy por sus características lo sigue siendo".

"La banda para mí representa todo, desde mi fuente de trabajo más importante hasta el privilegio, que no muchos tienen en la vida, que es el de hacer lo que me gusta", consideró Morello, quien también es profesora de música.

"A mi marido lo conocí cuando era mi alumno y él venía a la escuela de música porque quería tocar en una banda de rock. Poco después abandonó la escuela y me invitó a salir, y así seguimos juntos desde hace 23 años", recordó la percusionista. Tanto ella como Alderete aseguraron que la tecnología les ha facilitado tanto la transcripción de la música en sistema braille- ya que hay impresoras específicas-, así como también las vías de comunicación en lo que se refiere a mensajes de texto o redes sociales, a través de un software de lectura de pantallas. "Lo que más me impacta es cuando hacemos presentaciones en el interior del país, y con mucha calidez las personas se nos acercan y preguntan cómo lo logramos", relató Morello, al tiempo que aseguró que la "música no pasa por ver o no ver, sino por la satisfacción de poder expresarse". "En general hay mucha emoción en los conciertos", señaló Alderete y consideró que eso es parte de una conexión lograda entre ambas partes: los músicos y el público. Una de las anécdotas que el trombonista más recuerda le sucedió en una presentación en Buenos Aires, cuando la sinfónica estaba interpretando "una obra de Volodin".

Al finalizar el concierto, contó, "un hombre me dijo algo así como que mientras ejecutábamos la pieza se había imaginado todo el paisaje de una tormenta y que a la vez pensó que todas esas imágenes eran muy visuales".

"Entonces me preguntó 'cómo podíamos reproducir una tormenta si nunca la habíamos visto'".

"Le respondí que tal vez me estaba describiendo el motivo por el cual me había dedicado a esta profesión", relató Alderete y agregó: "Yo me entero de qué es una tormenta, un cielo, un mar tormentoso, a través de la música".

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