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Silvia Lallana y sus bodas de plata con la música

La cantante cordobesa celebra 25 años recorriendo escenarios. Este sábado, en Cocina de Culturas.

“Me reencontré con mis músicos originarios en una peña a la que me invitó a participar mi hija, y fue como si no hubiera pasado el tiempo”, contó Silvia Lallana al relatar el disparador de lo que fue organizar el gran reencuentro para celebrar sus 25 años de carrera. 

Imaginemos a una pequeña niña inquieta, improvisando un escenario en cualquier mesa y transformando los cepillos en micrófonos. Esa era Silvia, una artista cordobesa que aprendió a hablar y a cantar al mismo tiempo. Integró varios grupos musicales y se lanzó como solista en 1990, a sus 29 años. Ese mismo año salió revelación de Cosquín, transitando peldaño por peldaño el certamen previo al festival que también ganó en el rubro solista femenina. 

Al recapitular momentos claves de su carrera, ella elige tres. El primero transcurrió en ese escenario coscoíno aunque no en la presentación oficial, sino en la prueba de sonido. Allí la escuchó ensayar Jairo, quien ya era un artista consagrado por esos tiempos. Sólo elogios recibió de su parte, y semanas después la invitó a cantar con él al teatro Griego. La amistad se gestó y sigue hasta hoy. 

El segundo, con la querida y siempre recordada Mercedes Sosa. “Yo cantaba todos los días con ella, aunque arriba del CD, en mi casa. No te puedo explicar todo lo que me transmite su voz y cuánto la adoraba y adoro”, rememoró. Fue al aire libre, ante 20 mil personas en un escenario que desdibujó al público en un momento en el que fueron sólo ellas dos, su amistad y su conexión. Fue su profesionalismo el que la salvó de contener la emoción sobre las tablas, aunque aún se le llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda el tremendo llanto y con sollozo que largó cuando bajó y aflojó el cuerpo. 

Y el tercero y último, acá cerquita: el año pasado cuando compartió el escenario nada más ni nada menos que con Joan Manuel Serrat en el Orfeo, cantando a dúo “Es caprichoso el azar”. Cuando cuenta cómo fue el  contacto con el artista, reconoce que al principio pensó que se trataba de una pícara broma de parte de algún amigo. Un hombre con tonada porteña la llamó al teléfono fijo de su casa, le dijo que era el productor de Serrat y que éste la había elegido para interpretar un tema con ella. Cuando cayó en la cuenta de que el muchacho hablaba más en serio que nunca, estalló de la emoción. 

Silvia Lallana celebra su cuarto de siglo sobre las tablas.

Con mucho esfuerzo fue que Silvia destacó estos tres momentos, porque lo cierto es que toda su carrera ha estado plagada de capítulos especiales que la marcaron y la hicieron crecer.

Ella se define como una mujer feliz, apasionada y agradecida de haber encontrado su misión en esta vida: transmitir con su voz. Por elección es que ha sido intérprete en estos más de 25 años, dejando a un lado la composición. “Habiendo tanta gente que escribe tan bonito, me encargo de ponerle voz a ellos, y de hacer mías las canciones, porque no puedo cantar algo que no sienta. Lo más hermoso de la música -y por lo que me gusta tanto el tango- es poder viajar en sentimientos y en climas, pasar de un altísimo agudo al más bajo grave, del amor al odio, de la alegría a la tristeza, todo en la misma canción”, describió.

Pero el talento siempre ha estado acompañado de algo fundamental para cualquier artista, y que a esta cordobesa la caracteriza: su humildad. Pasan los años, crece profesionalmente y acumula éxitos, pero sigue siendo la misma Silvia Lallana que en 1994 agarró coraje y dijo “Tendríamos que animarnos”, lanzando su primer disco que lleva ese nombre y que salió al mercado con ocho canciones inéditas que eran pura incertidumbre para ella. Se animó y salió bien, porque 25 años después, con la humildad de los grandes y el profesionalismo de las estrellas, festeja y agradece todo el camino recorrido. 

La cantante estuvo en nuestra redacción, y nos cantó en vivo. Mirá la transmisión acá:

El show, este finde

Silvia celebra sus bodas de plata con la música este sábado 12 de noviembre, a las 22, en Cocina de Culturas, con sorpresas e invitados especiales. Durante el show evocará sus dos primeros discos, "Tendríamos que animarnos" (1994) y "Deshojando al sol" (1997), con la emblemática banda de aquellos años integrada por Guillermo Ré (guitarra), Juan Herrera (flauta traversa) y Esteban Gutiérrez (percusión). Estarán de músicos invitados el Bicho Díaz, Mario Tozzini y Rubén Gill.

Además de su espectáculo, ese día también será el cierre de la muestra fotográfica “Retratos de músicos” de Sergio Manes, que ha captado la esencia en la mirada de 12 músicos Argentinos a través de su lente. 

Para ir

Las entradas cuestan 120 pesos anticipada y 150 en puerta. Cocina de Culturas (Julio A. Roca 491) abrirá sus puertas a las 21, y las ubicaciones son por orden de llegada. Se puede cenar en el lugar. El show de Silvia comenzará pasadas las 22. 

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