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Roberto Montenegro, director de orquesta: si uno estudia, las cosas tienen que salir bien

Una charla con el mastro uruguayo, que el sábado dirige a la Orquesta Filarmónica Checa del Norte Teplice, en el Libertador.

Este sábado se realizará uno de los conciertos más importantes de la temporada clásica de Córdoba, con la presentación de la Orquesta Filarmónica Checa del Norte Teplice, que se presentará bajo la batuta del maestro uruguayo Roberto Montenegro, con el checo Martín Kasik, como solista al piano.
El concierto será en el Teatro del Libertador, el sábado a las 21 y las entradas tienen los siguientes precios: Platea 600, cazuela 400, tertulia 300 y paraíso 200 pesos, a la venta en las boleterías del teatro, en avenida Vélez Sársfield 365.
El repertorio incluye piezas de Brahms, a 120 años de su fallecimiento.
Dialogamos con el director Montenegro, uruguayo que recorre el Mundo y que por estos días se encuentran en San Juan, para abrir la temporada del Teatro del Bicentenario y luego poner proa hacia Córdoba.
A su hotel en San Juan, lo llamamos. Marcamos 0264 y comenzamos la charla.
–Lo estoy llamando a San Juan, justamente para decirle ¡qué manera de andar por el Mundo!
–Sí.
–¿Se lo imagina, uno, al iniciar la carrera?
–Uno siempre tiene un olfato de que se imagina que va a estar viajando. Hace muchos años que estoy viviendo prácticamente con una valija en la habitación y viajando continuamente. Y se da el caso que es la primera vez que voy a ir a Córdoba. Nunca fui a dirigir y voy con una orquesta que es magnífica: la Orquesta Filarmónica Checa del Norte.
–¿Con ellos ya había trabajado?
–Sí, con ellos tengo una estrecha colaboración, hace varios años. La última vez que los dirigí fue en el Festival Martinu, en la República Checa, en la ciudad del propio Martinu que se llama Policka. Y ahora se da el caso de hacer esta gira que es muy trascendente, muy importante tanto para mi, como para el pianista.
–¿Su formación comenzó en Uruguay?
–Mi formación comenzó en Uruguay, con el maestro Guido Santórsola, estudié composición con él. Y después ya me encaminé a la dirección de orquesta.
–Cuando pasa a ser director ¿uno deja de ser un instrumentista?
–No. Es una culminación. Cuando estaba estudiando piano y estudiaba todas las materias teóricas de la música como armonía, contrapunto, fuga, instrumentación y orquestación, ya iba en camino de crear una sonoridad dentro mío, que me llevaba a la dirección de orquesta.
–¿Cuánto hay de talento y cuánto hay de disciplina?
–Creo que de talento hay un 10 por ciento y un 90 por ciento de disciplina, trabajo duro.
–Laburar.
–Sí, sí. Es la única manera, analizar, estudiar.
–Y sobreponerse cuando las cosas no salen bien.
–¡Es que si uno estudia, las cosas tienen que salir bien! Hay que tratar de tener el máximo de conocimientos para dejar la mínima posibilidad de improvisación posible. Lo que está, está.
–Como dicen en broma “estudiando cualquiera aprueba”.
–¡Sí! Hay que estudiar.
–¿Tiene algún período preferido de la historia de la música clásica?
–Es difícil. Me siento muy identificado con el post romanticismo. Finales del Siglo XIX. Ahí podemos poner a Brahms, Mahler, Strauss y ni qué hablar si vamos al impresionismo que es paralelo pero en Francia, donde tenemos a Ravel y Debussy.

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