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¿Quién con cuál?, un grupo de amigos que sale a escena

Compartimos el “backstage” de la obra “¿Quién con cuál?”, un elenco que además del teatro cultiva la amistad y la vida en familia. ¡No te pierdas la galería de fotos!

Por Lizardo Ponce / Especial

¡Mirá la galería de fotos!

Las chicas por un lado, los chicos por el otro. Así están divididos los camarines del elenco de ¿Quién con cuál?, comedia que formó parte de la temporada teatral de Villa Carlos Paz, que contó con las actuaciones de Alejandro Fiore, Daniel Aráoz, María Nela Sinisterra, Pasta Dioguardi, Sabrina Ravelli, Solange Gómez Abraham, Jimena Campisi y Alejandra Fidalme.

El camarín de los actores se ve decorado con fotos, estampitas y algunos dibujos de Lucio y Anita, los hijos de Ale Fiore, que, con papeles y crayones, dibujaron imágenes de la obra, donde está su papá con el resto del elenco.

Los hombres de la comedia no comen antes de la función, siempre lo hacen después. ¡Hasta cuando tienen dos funciones!

Siempre están. Mientras algunos están sobre las tablas, el resto está detrás de la escenografía por cualquier cosa que necesite alguno de los compañeros, esto demuestra el compañerismo y la buena onda que hay entre ellos. 

Alejandro Fiore, el gran simulador, comentó que está muy feliz con la obra y sus integrantes, ya que se llevan muy bien y generaron un gran equipo de trabajo. El actor, antes de pisar el escenario, hace la señal de la cruz y toca una estampita de San Expedito.

Lo que destacaron como positivo los actores, es que la mayoría vino a la Villa con sus familias, y eso hace que por las noches se junten a cenar todos juntos con sus hijos. 

En cuanto a las chicas, Sabrina es una de las pocas que come algo antes de salir a escena, y elige una combinación bastante particular: trocitos de queso con café. La morocha no tiene ninguna cábala.

Todas las chicas se maquillan solas, y algunas hasta hicieron cursos de maquillaje para hacerlo de la mejor manera, como María Nela. La protagonista calienta su voz antes de cada presentación, ya que comienza cantando y confesó que más de una vez se trabó. No tiene cábalas, pero siempre antes de salir les desea a sus compañeros la típica frase de teatro: ¡Mucha mierda! Siempre come en su casa, y la mayoría de las veces lo hace después de las funciones.

La cábala de las chicas. Jimena y Alejandra tienen una cábala bastante particular: Ale le da un chirlo en la cola a Jime, segundos antes de pisar el escenario.

En los camarines no están permitidas las mascotas, por eso Solange deja a “Homero”, su perro, a cargo de su mamá, quien lo cuida mientras ella está en el teatro. Luego de esta primera temporada haciendo teatro, la ex Gran Hermano reveló que quiere seguir creciendo como actriz en este rubro.

La cábala de la hermanita. Solange viene de una familia árabe y todos creen en el ojo de Horus. Es una figura que está en algunos objetos, y se los considera como amuletos de la buena suerte. Ella tiene un llavero colgando en el espejo, y también lo tiene en su habitación pero bien escondido. El ojo de Horus también absorbe las malas energías, y sin dudas que en el elenco lo logró.

En el momento en que les preguntamos a las chicas quién era la que llegaba más tarde, no llegaron a un acuerdo, ya que se nombraban entre ellas. Hasta que finalmente, Jimena dijo que ella en un momento era la última en llegar, pero ahora esa característica iba rotando entre ellas.

Si hay algo que resalta en el camarín de las chicas, son las charlas que tienen entre ellas. Son las más lindas de Carlos Paz, y por las noches sube la temperatura en el teatro con las charlas hot que tienen las actrices. “Hay muchas charlas sexuales”, reveló Solange.

Jimena Campisi, actual novia de Tomás Constantini, no se despega ni un segundo de su celular, con el cual chatea todo el día. ¡Hasta sale a escena con el celular! Tomás está conviviendo con ella en la Villa, y la lleva y la busca todos los días. 

Bromas en escena. Las chicas eligieron como víctima a María Nela y le hicieron una broma: le colocaron un papel con dibujos eróticos sobre la computadora que la morocha tiene que abrir apenas sale a escena, y Maria Nela no pudo contener la risa.

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