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Punk y amor (por los Ramones)

Antes de su show en Córdoba, C.J. Ramone recuerda su pasado en la mítica banda punk.

Cuando en 1989 el bajista Chistopher Josep Ward ingresó a The Ramones, no sólo estaba viviendo el sueño de tocar con sus ídolos, sino que sellaba su pase a la historia del punk rock mundial. Fue rebautizado como C.J. Ramone y, al haber tocado hasta la disolución de la banda neoyorquina en 1996, se ganó con justicia la chance vitalicia de girar por el mundo manteniendo el legado de sus ex compañeros. En ese plan, más el agregado de presentar su primer disco solista, el bajista regresa a Córdoba, en un país que le es absolutamente familiar (vino a Argentina ocho veces). Es sabido: mientras en Estados Unidos The Ramones era una banda de culto para minorías, aquí llenaban estadios. ¿Le encontró alguna explicación a eso alguna vez? “Es que los argentinos tienen buen gusto en la música (risas). No, la verdad es que es una cosa muy extraña que fuéramos tan populares allá. A esta altura, el por qué ya no me importa. Que lo hayamos sido es suficiente para mí”, dice desde su hogar en Nueva York.

El disco nuevo que trae C.J. a cuestas se llama Reconquista (en castellano). “Después de que ellos murieron (en referencia a Joey, Dee Dee y Jhonny Ramone) mucha basura salió a luz... quién estaba con la novia del otro, quién era el más borracho, las peleas, las ex esposas empezaron a escribir libros, toda gente de la periferia de la banda. Decidí que era momento de recordarle a la gente porqué los Ramones eran tan geniales, y era por su música. Por eso elegí el nombre, Reconquista, para recuperar mi nombre y el legado de la banda”, detalla.

La grabación del disco fue un problema para C.J. “Lo grabé tres veces porque no estaba conforme con el resultado. Es un tributo a los Ramones y sus fans, y por eso no estaba contento con editar algo sin que sea tan bueno como yo lo podía hacer. Así que recién a la tercera vez quedé conforme”, comenta. Y para eso llamó a un par de amigos con experiencia en el tema: Jonny “2 bags” de Social Distortion y Jay Bentley de Bad Religion, entre otros grandes guitarristas del género. Ahora, tras la gira por sudamérica, lo presentarán por Estados Unidos y Canadá.

–¿El escenario te sigue emocionando como en la época de los Ramones?

–Si venís a mi show, te vas a dar cuenta que no se podría subir a un escenario y fingir lo que yo hago. Me dejó llevar, la energía fluye cuando tocamos en vivo. Todavía lo amo, aunque es un poquito más duro tocar por una hora y media ahora que estoy un poco más viejo y gordito (risas), pero quisiera seguir haciéndolo por un par de años más.

–¿Cómo fue sumarte a la banda de la que realmente eras fan?

–Fue como un sueño hecho realidad. Imaginá vos lo que hubieras sentido si los Ramones te llamaban para tocar... no lo podía creer. Era algo irreal, inclusive hoy, cuando miro hacia atrás viendo fotos o escucho nuestros discos, me sigue sorprendiendo lo buena que fue la experiencia y la suerte que tuve.

–¿Tenés relación con otro ex Ramones en actividad como Marky?

–La verdad es que no tengo ningún contacto con él, pero eso no significa que lo odie. Cada uno tiene su propia carrera y listo.

–¿Qué es lo que más extrañás de tus compañeros?

–Eh (piensa)... a ellos mismos. Nada en particular, sino a ellos. Es muy raro tener a tres personas que vos idolatrás y eventualmente te volvés amigo y girás por el mundo. Es una experiencia extraña para tener y que se vaya de tu vida en un periodo corto de tiempo.

C.J. Ramone tocará el jueves 27 en Refugio Guernica (Tillard 115). Anticipadas a $ 123 en Edén (Obispo Trejo 15) y Locuras (9 de julio 451) y Rayosan (Corrientes 161).

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