?>
Show

Para Nora Cárpena, el público exige que le mientan bien

Nora Cárpena llega con “Mujeres de ceniza”. Hoy y mañana, en Ciudad de las Artes. Pero también trabaja recuperando formatos entrañables para nuestro país.

Cuando uno piensa en la ficción de la televisión argentina, indefectiblemente su nombre y rostro aparecerán en memoria colectiva. Nora Cárpena es una señora actriz y la conjunción de esas dos palabras no es caprichosa: es efectiva y justa. Nora estará este fin de semana en Córdoba, pero ahora con la ficción en el otro ámbito en el que también la familiaridad y el reconocimiento la tienen incluida: el teatro.

Es una de los cuatro personajes que le dan vida a Mujeres de ceniza, obra que se presenta hoy (a las 21.30) y mañana (a las 21) en Ciudad de las Artes, con Mercedes Carreras, Zulma Faiad y Adriana Salgueiro. Las entradas, a 300 y 350 pesos, en boleterías del teatro o por Sistema Autoentrada.

En charla telefónica, Nora encanta con su voz y sus ganas de contar lo que viene haciendo. Que no es poco. Primero, habla sobre esta obra: “Es una comedia muy divertida, con toquecitos no dramáticos, sino más bien sentimentales. Una mujer, que soy yo, es la dueña de casa y cumple un año de viudez. Entonces, vienen sus tres íntimas amigas a visitarla porque ella les mandó una carta diciéndoles que estaba muy deprimida. Y ese es el disparador de todo lo que ocurre en esa tarde-noche en la que transcurre la obra”.

–¿Esta obra le permitió ver desde otro lugar el tema de la amistad?

–Hice varias obras sobre amigas, como Brujas o Flores de Acero. Fueron con distintos enfoques y diferentes miradas. Pero la amistad es tan distinta como lo son los seres humanos y los momentos de la vida. No es lo mismo la amistad en la infancia, en la adolescencia, en la juventud o en la madurez. 

–Hoy, ¿qué valor le da a la amistad?

–Es fundamental. Tengo amigas entrañables. Algunas son actrices, otras no. Tengo una amiga desde la época del colegio y seguimos teniendo esa misma relación. No nos vemos todos los días, pero es como que cuando estamos juntas seguimos una misma conversación. Mi marido dice que somos insoportables porque hablamos de cosas que nadie más entiende. Je. Después tengo amigas que fui haciendo por de mi profesión, como Marta González, Marta Bianchi, Elizabeth Killian o Doris del Valle, entre otras.

–¿Cómo siente al teatro, en función que hoy la gente tiene tanta oferta tecnológica?

–Sí; pero el teatro es único porque las situaciones que se viven son irrepetibles. Uno no es el mismo todas las noches y el público tampoco es el mismo todo el tiempo. Cuando el público paga una entrada, exige que uno le mienta bien. Es un ‘yo pagué, ahora vos mentime para que crea que es verdad’. Hay una comunión, un cuerpo a cuerpo que no lo da ninguna otra cosa tecnológica. 

ENTRADAS

Se adquieren en boleterías del teatro y por sistema Autoentrada. Son todas plateas, a 300 y 350 pesos.

Hay más. Pero Nora se mantiene inquieta y se encargó de recuperar un formato que parecía perdido en el tiempo: el radioteatro. “Hace tres años que estoy haciendo un programa en Radio Provincia de Buenos Aires, que es un homenaje a Alberto Migré. Hacemos radioteatro con sus obras, con público, como se hacía antes. Después, a las 10 de la noche, se emite los sábados. Y en el Cervantes hacemos un ciclo de teatro rioplatense, con textos que me dan muchísimas satisfacciones”, contó. 

–Hay un fuego que no se apaga.

–Gracias a Dios. Esta profesión es mi modo de vida. Tengo que trabajar. Pero, además de ser mi sustento, tengo la satisfacción de hacer lo que realmente me gusta. Esta semana empezamos un sainete que se llama El debut de la piba. Es muy lindo transitar otro estilo de teatro, que un poco se han dejado de lado. Los actores jóvenes no son muy saineteros, no saben hacerlo. Es un placer recuperar un estilo de trabajo que fue tan exitoso en nuestro país.

–¿Algo similar ocurre con el radioteatro?

–Así es, porque no se hace. No hay radios que lo hagan. Le confieso que es un proyecto que llevé a muchas radios y ninguna me dio bolilla. La única fue Radio Provincia. Además, es una fuente de trabajo para muchos actores que no están en televisión o que son actores grandes. Tenemos la suerte de tener a Beatriz Taibo, Irma Roy e infinidad de colegas que tienen 80 ó 90 años. Es difícil hacer radioteatro porque los planos que uno ve en televisión, en la radio, uno los tiene que dar con la voz. Todo pasa por la garganta. Las lágrimas no se ven, entonces a eso hay que interpretarlo. Alberto Migré decía que la radio es permiso para imaginar. 

–¿Y cómo se siente jugando con la imaginación de la gente?

–En la radio, uno no trabaja solo. El radioescucha se transforma en coautor, en co-escenógrafo, en co-vestuarista y en codirector porque le pone la cara y el color de ojos que quiere al personaje. Está escuchando y se imagina el vestido que tengo. Yo puedo decir que es azul, pero ese azul puede tener distintas tonalidades, de acuerdo a la imaginación del oyente. Es fantástico.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo