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Molotov, la bomba loca

Molotov participa hoy de la última fecha del Festival Cosquín Rock y su baterista, Randy Ebright, ofrece un pantallazo por el presente de una de las bandas más reconocidas del rock mejicano.

Tradicional y moderna. Aborigen y española. Machista y liberal. Las dicotomías latinas, en México, se sienten quizás más fuerte que en el resto del continente americano. Y Molotov, una de las bandas más emblemáticas del país azteca, lleva como estandarte esas dobles naturalezas.

“No somos estrictamente un grupo que habla de cosas políticas y sociales, más bien hablamos de los que nos toca vivir. Algunas son injusticias, pero otras también pasan por la diversión”, reflexiona en ese sentido Randy Ebright, el baterista y ocasional cantante de la banda, quien también carga con su propia dualidad: haber nacido en Estados Unidos pero sentirse tan mejicano como sus compañeros de banda.

“Llegué a México a los 15 años. Es muy particular para un adolescente de esa edad, que no hablaba el lenguaje, tres años después formar ya parte de la cultura, de esa misma cultura de la cual no entendía nada”, recuerda Randy.

Esa experiencia de respirar, incorporar y vivir lo mejicano, dio para Randy un fruto concreto: la canción Frijolero, que él escribió desde ese particular punto de vista. “Es como cuestionar el racismo de la frontera. Yo tengo dos hijas de doble nacionalidad, y cuando iban van a visitar a sus abuelos, mis papás, mis compatriotas se ponían a cuestionar cosas. Incluso llegaron al grado de querer abrirle el pañal a la bebé para ver si no traía algo. Y todo porque tenía rasgos mejicanos y venía con un papá güero (rubio). Todo eso fue lo que me provocó escribir esa canción.”, relata el baterista.

Es por eso también que el documental Gimme tha power, una de las aventuras más recientes de Molotov, es especial motivo de alegría para Randy. “Es una clase de historia para las nuevas generaciones y también quizás para la gente extranjera, para entender a la banda y para que sepan qué nos tocó vivir”, explica el músico.

“Está hecho por Olallo Rubio, él nos planteó su idea y nos gustó mucho. Fue contemporáneo de nosotros, trabajaba en radio”, continúa explicando. “Y lo que quiso plantear fue recordar los tiempos de los primeros tres discos y cómo marcaron, según él, la época. Mucha gente conoce a la banda, pero no conoce bien el momento sociopolítico que estaba viviendo el país, lo que nos llevó a escribir esos temas”.

–Hace poco también editaron disco y DVD grabados en vivo en Rusia (“Desde Rusia con amor”). ¿Por qué piensan que su música pegó tan bien allá?
–Creo que les preguntamos a los rusos, nos respondieron, pero no les entendimos (risas). En el ‘99 fue la primera vez que nos fuimos a Rusia, hubo mucho apoyo de Universal y MTV. Dimos varios conciertos, y no habíamos vuelto aunque teníamos muchas ganas. 10 años después surgió una invitación para hacer un festival grande, que es el que sale en el DVD. Y aprovechamos y armamos varios shows por nuestra parte en San Petersburgo, Moscú y Perm. Y, obviamente, queríamos aprovechar y llevar nuestros equipos para grabar la música. El señor Marcelo Carballar, que estaba trabajando con nuestro management, se ofreció a llevar su equipo de cámaras, lo filmamos y creo que quedó bastante bien. Teníamos ganas de hacerlo, pero no teníamos la pretensión de lograr hacerlo. Y es muy interesante ser una banda latina enfrente de un público ruso.

–¿Los rusos son tan salvajes como se rumorea?
–¡Sí! (risas). Los hombres y las mujeres. No nos entendíamos a nivel lenguaje, pero a nivel alcohol los mejicanos y los rusos se entienden muy bien. Nosotros les dábamos mezcal, ellos nos daban vodka, y así encontramos un lenguaje que todos entendíamos (risas).

–¿Y ahora están preparando material nuevo?
–Justo estamos en proceso de composición y nos toca absorber lo que está pasando alrededor de nosotros. En México DF hay un contraste entre el caos controlado y la anarquía total. Entonces tratamos de reflejar un abanico de problemas sociales, con humor y sarcasmo.

Hermanos. Esta noche Molotov se subirá al escenario principal del Festival Cosquín Rock, en algo que para ellos no sólo significa un nuevo encuentro con un público cálido, sino también con amigos muy queridos: Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur, de Illya Kuriaki and The Valderramas.

“Somos de la misma generación de artistas, contemporáneos. Fueron como la versión paralela argentina de lo que estaba pasando en México”, explica Randy. “Y fue uno de los grupos que más éxito tuvo en nuestro país. Nos hicimos muy buenos cuates con los muchachos, creo que nosotros nos pusimos más contentos que ellos con la noticia de que se reunían”.

–Ustedes colaboraron con IKV en “Chances”, su nuevo disco, y ellos también tocan hoy. ¿Van a hacer algo juntos esta noche?
–Creo que vamos a hacer un asado (risas). Obviamente, ya compartimos una canción, Madafaka (el tema que hacen juntos en Chances), y seguramente por ahí nos van a invitar. Ellos tocan después de nosotros, así que si no estamos perdidamente borrachos, vamos a acompañarlos. Siempre hay una buena vibra, y también con el buen Palazzo, siempre estamos en familia ahí.

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Hoy en el Cosquín

- Escenario principal: Las Pastillas del Abuelo (00.35), Babasónicos (23.15), Illya Kuryaki (21.55), Molotov (20.35), Kapanga (19.15), Massacre (18.25), Las Manos de Filippi (17.40), El Kuelgue (17.10) y Caperucita Coya (16.40).

- Temático reggae: Nonpalidece (00.30, Zona Ganjah (23.10), Dancing Mood (22), Resistencia (21), Kameleba (20), Riddim (19.10), Hijas de Zion (15.30), Contravos (17.50), Rondamón (17.15), Zumbira e os Palmares (16.40), Cuanto Loco (16.05) y Lado 20 (15.30).

- Hangar: Entre las 16.40 y la 1.30: Pasajeros del Tren, Rey o Reina, Militantes del Surco, Dhank, Animal Humano, Etat Second, Así de Corta, 12/70, Rey Argento, Los Ojos de Clarence, Buenos Aires, Sangre Caliente, El Mendigo, La Perra que los Parió, Arkadia y Locomotor.

- Carpa Fiesta Bubamara: Entre las 22 y las 4: Onda Vaga, Barmitzmidis y música balcánica y étnica.

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