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Mano a mano con Soledad antes de su show en Cosquín 2017

Los kilómetros recorridos, los amigos, los ídolos y la gente, en esta entrevista con La Sole. Este viernes cantará en Cosquín.

Apenas llegada de El plumerillo, Mendoza, Soledad se instaló en Cosquín, para conversar con la prensa en la Escuela Julio A. Roca, donde se realiza la muestra interactiva 20 Soledad, una recorrida fotográfica que muestra a la cantante compartiendo escenario con varios ídolos suyos. Esta viernes, Soledad regresa a Cosquín, donde comenzó esta carrera que la convirtió en artista popular y que le permitió conocer el país y hacer amigos. 
 
–Un tema para los músicos, esa cosa de la ruta.
–Sí. Por un lado es lindo porque conocés. No sé si de otra manera hubiera viajado tanto por mi país, con otra profesión. La verdad es que te despierta cosas muy interesantes ver cómo va cambiando el paisaje, la gente, las paradas. Y por otro lado es riesgoso porque vivimos en uno de los países más riesgosos para andar en ruta y no hay muchos medios de transporte. El avión llegó a ser no te digo más barato, pero estaba casi ahí con el micro; pero no es un medio de transporte cómodo porque sigue siendo costoso para llevar todo el equipo.  
 
–Entrevistando a Peteco, le pregunté por qué la formación de tres guitarras y bombo.
–Es la mejor.
 
–Yo pensaba en que era una cuestión orquestal y él me dijo que era porque entraban en un solo auto. 
–Claro. Para los festivales que se televisan tratamos de hacer shows diferentes, dentro de nuestras posibilidades. Por ahí sumamos músicos, puesta en escena o una parte de la escenografía, pero se complica mucho. El micro en que viajamos es nuestro, pero tampoco tenemos la capacidad. Cada vez que tengo una ocurrencia para el show decimos ‘buenísimo, lo hacemos’, pero después empezamos a preguntarnos cómo lo llevamos.
 
–Y otro de los gajes del oficio se ve en esta muestra: conocer tanta gente, hacer tantos amigos.
–Otra cosa que para mí es maravillosa. La música tiene una cosa rara porque somos amigos pero no nos vemos todo el tiempo. Es como si tuviésemos un mismo diálogo que es la música, una misma manera de expresarnos. Particularmente me pasó, no sé si estaba muy emocionada, con Raly. Lo digo porque todavía me parece increíble, cuando escucho la grabación, que no se tocó en lo más mínimo. Lo que está en el DVD fue lo que se grabó en Cosquín.
 
–Eso fue el año pasado.
–Sí. Yo canté dos veces con Raly. Una vez en mi programa y otra vez en Cosquín. No nos habíamos visto ni habíamos ensayado. Le dije por teléfono ‘toca vos la guitarra’ porque yo sé que le gusta. Con la mayoría de los artistas lo que trato de hacer es escuchar sus versiones para aprender el fraseo. Traté de mimetizarme, pero fue que nos miramos y salió.
 
–Encima la voz que tiene Raly.
–Bueno, para mí es lejos una de las mejores voces que tiene el folclore. Es sutil, me encanta.
 
La Sole y Raly, juntos:
 
Los ídolos. Entre las fotos de la muestra, resalta la imagen de Sole, con Horacio en la pantalla, en Cosquín 2016.
 
–El recuerdo de Horacio.
–Sí. Fue casi la despedida pública de Horacio, lo que ocurrió en este show. Nunca más se vio un video de él ni nada. También la última vez que pude saludar a Fatiga. En un momento yo lo acompaño para salir del escenario y él me dijo cosas re lindas. Eso me quedó grabado. Pero lo de Horacio era una cosa que todo el mundo sabía que iba a pasar. Nos va a pasar a todos.
 
–Por supuesto.
–Sobre todo cuando uno ya tiene una cierta edad y los achaques mismos. Estaba en Uruguay, cuando falleció. Me había quedado a dormir arriba del micro porque habíamos llegado temprano y no me querían despertar. Y viene Gonzalo, mi mánager, llorando y me dice ‘tengo que darte una mala noticia’. No lo podía creer. Hacía tiempo que no lo veía, igual. Después que cerró la última gira, cuando estuvo mal y estuvo internado, la mujer decidió preservarlo de la parte pública. Muy hermético, todo. Nunca lo llamé. Yo lo encontraba en un festival y lo medía de lejos, a ver si daba para ir a saludarlo o no. A pesar de que tenía confianza, no me gustaba molestarlo, era un ídolo y no necesitaba estar tan cerca.
 
–Ahora ya no sos la chica nueva que eras cuando empezaste. Seguramente, para otros, vos sos una ídola.
–Puede ser, pero nunca tengo esa percepción de las cosas.
 
–Pero vos, por más que eras famosa, veías a Horacio o a Mercedes como ídolos.
–Sí. Para este DVD me pasó una cosa maravillosa que fue la charla con Larralde. Se me ocurre hacer una introducción para el DVD con música de él. Lo hicimos y quedó espectacular pero faltaba que él nos autorice. Me iba a España de gira y los de la compañía me dijeron que lo dejara en manos de ellos, que tenían a alguien que lo conoce. Cuando volví, me dijeron que había un inconveniente, que Larralde no quería autorizarnos. Ahí me di cuenta que el camino no era el correcto y había un “teléfono descompuesto”. Entonces, traté de ubicarlo. Sobre todas las cosas no para que me dé el permiso sino porque lo respeto mucho y no quería que quedara un malentendido, que haya pensado mal. Lo que hicimos fue con mucho respeto y mucho cariño. Nos juntamos en un bar, en Buenos Aires ¡cuatro horas estuvimos hablando! Para mí fue de lo más maravilloso que me pasó en todos estos años. Yo lo miraba y pensaba ‘estoy con Larralde’. 
 
–Mete un poco de miedo.
–Mirá, la mayoría de los artistas de mucha trayectoria en el folclore tienen esa fama. Me ha pasado con gente que pensaba que por ahí no me iban ni a saludar, Horacio por ejemplo, y terminaron siendo súper cariñosos. O gente que me animé a ir a saludar y me sacó carpiendo.
 
–Larralde me dijo una vez que él no hace recitales, que son guitarreadas y que no lleva lista de temas ‘si la gente se cansa, me voy’ dijo.
–La ventaja de ser solo. Por los climas, muchas veces quise cambiar los temas y los músicos me querían matar, sobre la marcha iba cambiando cosas.
 
–Vos interpretás a la gente, me parece.
–Me parece que es una de las virtudes que tengo, dentro de quizá un montón de defectos. Creo que lo que me ha sostenido en todos estos años es un poco eso. Yo soy una artista popular, entiendo que quizá tenga la posibilidad de convertirme en otra cosa en un futuro, no lo sé. A mí me gusta esta relación que tengo con la gente y no sé si lo voy a poder seguir sosteniendo muchos años, como tampoco creía que la iba a poder sostener estos 20 años. Lo que me gusta es esa entrega genuina de la gente, el tipo que te pasa el bebé para sacarte la foto. Me sigue sorprendiendo y emocionando. Y es ahí cuando conozco más a mi país, porque uno va a cantarles a ellos.

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