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Los Monkys tocan su disco nuevo, en vivo y con entrada gratuita

La banda presentará su primer álbum, Ca -ie -yeah!, en el Auditorio Luis Gagliano, con entrada libre y gratuita.

Revolución, en el Planeta de Los Monkys que este jueves harán un adelanto de su disco, titulado Ca -ie -yeah!, al que tocarán completo, en un show con entrada libre y gratuita. La cosa es este jueves, a las 20.30 (¡puntualidad, gente!), en el Auditorio Luis Gagliano del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la calle Jujuy 27, pleno Centro.
 
Así están las cosas para Los Monkys, dignos hijos de la República de San Vicente que llevan un poco más de una década plantando su bandera en el siempre difícil escenario del rock. Con cambios en su formación y algunos movimientos internos en el cambio de roles, Los Monkys llegan a su primer disco “largo”, tras haber publicado materiales como Monkys 2010 y Es la que va, en 2013. Esa música está disponible, en Losmonkys.bandcamp.com.
En la previa a esta presentación, conversamos con Moniko Monky, que dejó su puesto en la batería para pasar al frente, como cantante (también le preguntamos por ese cambio).
 
–Este disco sería la continuación de esas canciones de Es la que va, que es el trabajo que empezamos haciendo con Julián Gómez, el productor. Sigue la línea de es la que va, tiene esas canciones más siete canciones nuevas.
–Este sería el primer disco largo, oficial.
–Exactamente, con el sello Mocena. Es algo que no habíamos hecho nunca en estos años.
–Porque siempre se movieron por el camino independiente, solos.
–En realidad es la consecuencia de la situación porque no había sellos en ese momento, cuando empezamos a grabar discos. Y ahora hay un par de sellos y un movimiento de productoras. De alguna manera para nosotros fue ingresar a un modo de trabajo profesional, con el primer disco trabajado completo, con productor, con estudio, con técnicos de masterización y de estudio, con drum doctor… con todo lo que lleva un disco profesional.
–¿Cuántas semanas de laburo llevó grabarlo?
–Fue largo porque dimos muchas vueltas y no porque no sabíamos dónde ir: al contrario, saber dónde queríamos llegar y no llegábamos. Tuvimos invitados como Vivi Pozzebón que fue la percusionista de la mayoría de las canciones, el pianista Julián Benjamín, el coro de gospel Kumbaya. Un montón de personas, empezamos a delegar cosas a la gente que lo podía hacer mejor, a soltar la producción del disco.
–¿Grabaste la bata?
–No. Las batas las grabó Santi, el “heredó” el trono directo.
–Sos un caso curioso de la banda porque pasaste de estar al fondo (tocaba la batería y cantaba), a estar al frente.
–Fue todo un trabajo psicológico que me fue haciendo Julián Gómez, para que largue la batería y pase al frente. De hecho, ahora ya no tengo nada, al principio tenía una percu electrónica o un pad. Ya no estoy tocando nada, me estoy enfocando en cantar, no más.
–A los leones te mandaron.
–Sí, sí, está difícil. Me siento raro, soy como una mezcla rara y no tengo con quién compartirlo, no conozco a nadie que haya tenido este desprendimiento.
–Uno piensa que se debe hacer re difícil tocar la batería y cantar.
–Es más fácil que tocar otra cosa y cantar. Porque es mucho más mecánico de lo que parece.
–Ah, mirá.
–Estás mucho más libre para cantar que tocar el bajo. Tocar el bajo y cantar debe ser mucho más difícil.
–Mirá vos, pensaba que hacía falta una especie de dos cerebros para hacer esas dos cosas.
–Lo rítmico va en momento mecánico automático, una vez que entrás en groove, en ritmo, vas pensando en cualquier cosa; es natural una vez que te sale es como andar en bici, vos podés hablar mientras andas en bici o cantar. Una vez que arranca es más difícil frenarlo.

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