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La candidata enigmática

Llega Brooklyn, una de las nominadas a los Oscar de este domingo, que parece la “colada” de la fiesta.

Son varias las preguntas que lanza este drama romántico de época, que parece “colado” entre los grandes aspirantes a los premios Oscar, que se entregan este domingo. 
Pero ahí está Brooklyn, demandando que el espectador le preste atención a su propuesta venida de otros tiempos de Hollywood, de los tiempos de nuestras abuelas, que bien podrían ser las bisabuelas de varios que están leyendo estas páginas. Casi uno diría que Brooklyn es hoy un anacronismo. Una película que narra una historia de amor, entre inmigrantes que han bajado de los barcos, para hacer la América, escapando de la Europa que todavía no había empezado a cultivar la peste de los totalitarismos que la llevaron a la masacre de mayor escala de la Historia conocida. Volvamos a las preguntas.
¿Qué hace Brooklyn entre las nominadas a mejor película y qué chances tendría de vencer a súper producciones como El Renacido o Puente de espías? No parece tener muchas chances, sobre todo porque se trata de una película modesta desde su presupuesto y con no muchas más ambiciones artísticas que contar una buena historia y bien contada. En esa labor asoma Nick Hornby, novelista inglés, nominado en Guion Adaptado (la película está basada en la novela del irlandés Colm Tóibín). No es poco, pero sí es poco habitual ver a Hornby metiendo mano en una cándida fábula romántica, después de haber inspirado, con sus libros, películas como Alta fidelidad o Un buen chico.
Y otra pregunta más: ¿qué chances tiene su protagonista, Saoirse Ronan, de llevarse un Oscar, cuando compite con leonas como Cate Blanchett (Carol) o Jennifer Lawrence (Joy)? Parecen pocas, pero esta joven de 21 años tiene un carisma encantador, que le sobró para sostener esta película de John Crowley, que se estrena hoy, en los cines cordobeses.
Hasta aquí, las preguntas que se nos plantean. Veamos de qué se trata el filme, entonces.
 
Dos mundos. Ronan es Eilis, una chica de un pueblito de Irlanda que, gracias a los contactos con los paisanos que cruzaron el Atlántico, consigue una oportunidad laboral, en Nueva York. Llena de temores y melancolía, se sube a un barco y allá va, sola, a un continente desconocido, donde comprenderá por qué se le decía un Mundo Nuevo. Una vez allá, comenzará una vida diferente, que involucrará también el despertar al amor, en esos años en los que había hombres de una sola mujer, mujeres de un solo hombre y un rígido control social sobre las parejas. Otros tiempos, sí.

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