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Juan Saavedra baila en Casa Babylon

Es uno de los invitados a la Peña de Paola Bernal, que se hará en Casa Babylon, este sábado. Conversamos con el “bailarín de los montes”.

El bailarín de los montes (y de los caminos) regresa a Córdoba, para presentarse en un escenario muy poco usual para el folclore, como Casa Babylon, bastión irreductible del rock en el ex Abasto.
Con 53 años de carrera, Juan Saavedra viene a mostrar su arte este sábado, en ese escenario del bulevar Las Heras 48, invitado por Paola Bernal, la anfitriona de la noche. “Nos une la amistad humana y artística”, nos dice el gran bailarín santiagueño, vía telefónica.
 
Paréntesis. Información importante: Juan y sus hijos participarán en la peña El sol del sur de Paola Bernal, que también tendrás las presencias en escena de Esteban Kabalin, los Nenes Bian y el Dj Volumen. En la antesala de la noche habrá actuaciones de Estigia (folclore santiagueño) y Tramas (Música y danza por Emilse Marcolongo y Santiago Pérez). Además se exhibirá la muestra fotográfica Los ojos de los niños de Federico del Prado. Anticipadas a 50 pesos, en todos los puntos de venta de Disquerías Eden. Es este sábado 19 de noviembre, desde las 22.
 
Cierre paréntesis. Y volvemos a la charla con Saavedra, figura popular de Santiago y la Argentina.
–Van a estar en Casa Babylon, un lugar cordobés muy identificado con el rock.
–Así me ha dicho Paola. Para nosotros es un desafío hermoso porque el rock y la chacarera están cada vez más cerca.
–Muy buena.
–Cada vez más cerca en la vibración. Los muchachos, a veces terminan una peña y ahí nomás se ponen de acuerdo para ir a ver a La Renga. Yo tengo a mis chicos que le gusta el rock y lo afro latino, hay una diversidad hoy en día: ya las fronteras se han abierto.
–Por suerte.
–Hay una mayor amplitud, primero de corazón, de conciencia, y se enriquecen las almas, hermano.
 
–Yendo a tu arte ¿cómo ves el panorama de la danza? ¿sobrevive la danza en el pueblo?
–Cada vez crece más. 
–Ajá.
–Cada vez crece más, hablando desde la danza del folclore. Yo, por ejemplo, estoy dando cursos en Santiago, en dos lugares. Y te puedo decir de esos la resonancia, cada vez hay más gente, en los cursos de danza y en los de bombo van niños desde los 8 años. Hay una chiquita que se llama Luna que tiene 8 años. Hay un interés y una sangre, yo creo que hay una frecuencia que está uniendo todo. Uniendo y elevando los niveles de percepción, de gusto, de simpleza y de una agudización mayor por la calidad. Esto realmente es alentador y está ocurriendo en todos lados.
–¿Qué sentimientos te atraviesan cuando estás en un escenario o en un patio, bailando?
–En un patio, me gusta la espontaneidad, por lo general estamos todos y si ha pintado una chacarera o ves a alguien bailando te agarran las ganas de bailar y de participar con todos. Eso espontáneo cuando uno está mirando, charlando o tomando un trago. En el escenario lo que me gusta es estar en buen estado corporal, como siempre, un estado anímico con una técnica que pueda ayudar a todo lo que se oculta, a toda la improvisación, a todos los estados de improvisación que uno tiene. Y, me gusta sentir mucho la frecuencia de la gente.
–¿Cómo te preparás antes de subir al escenario?
–Me gusta prepararme bien, me gusta mucho estar tranquilo técnicamente, que todo esté bien. Tengo que ver si resbala el escenario o si no resbala, las dimensiones que tiene y los cables, a veces: por lo general, hay grupos que han dejado de actuar y queda el cablerío ¿no?
–Ja.
–Sí, de verdad, son detalles, pero un cable te puede hacer fallar una pirueta. Para mí es una responsabilidad muy fuerte, el escenario, porque se trata de que tu vibración, tu intención, se transmita a la gente para que podamos vibrar con todo lo que estás sintiendo.

Peteco, Dividos y Saavedra, juntos

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