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Show

Gustavo Chazarreta, en Cocina de Culturas

El cantautor cordobés vuelve a la Docta. Se presentará en formato dúo con Javier Caminos. Este sábado, en Cocina de Culturas.

Siempre se vuelve al pago. Gustavo Chazarreta lo sabe. Y lo siente. Este sábado, el cantautor cordobés, que vive en La Plata, se presentará en formato dúo con Javier Caminos, en Cocina de Culturas. Temas del repertorio propio de cada uno, más algunas que forman parte cancionero popular, se conjugarán en una noche para multiplicar por dos.

Gustavo y Javi se conocieron en La Plata y ya experimentaron este formato dúo. Ahora repetirán la fórmula. “Yo tenía la fecha pautada en Cocina de Culturas y decidí ir con esta formación para mostrar algo distinto de lo que vengo haciendo últimamente. Abarcamos todo: chacareras, zambas, escondido. Pero también muchas canciones testimoniales. Así que se genera un lindo combo y un espectáculo bastante llevadero, con unas 24 canciones, como para que nadie se quede con ganas de más. Je”, le contó Chazarreta a Día a Día.

PARA IR

Las entradas anticipadas tienen un valor de 100 pesos, en Julio A. Roca 491. La noche del show, el bono espectáculo tendrá un valor de 130 pesos. 

–Muchos músicos folclóricos deciden venir a vivir a Córdoba y vos te fuiste a La Plata. ¿Por qué?

–Nací en Córdoba y di ahí mis primeros pasos en la música, hasta 2009. De hecho, muchos de los artistas nuevos y que nos toman a nosotros como referentes también se acuerdan de esa época, en la que, por ejemplo, participé de lo que eran las peñas del Comedor Universitario. Pero mi señora es platense. Nos conocimos en el Festival del Cosquín y me fui para allá. También por una cercanía con Buenos Aires. Me trajo beneficios porque conocí muchísima gente y se me abrieron las puertas de muchos festivales a los que, por estar en Córdoba, no tenía acceso. Pero también se me cerraron otras. La Plata tiene muchos estudiantes y es una ciudad muy cultural; es una especie de Córdoba en miniatura. 

Gustavo Chazarreta regresa a su Córdoba natal, con nueva propuesta.

–Hay una mirada como que el folclore vive en el interior. Desde La Plata, ¿cómo lo ves a eso?

–Folclore hay en todos lados. Depende la zona, depende el género, depende de muchas cosas. Pero lo bueno que tiene es que el ambiente del folclore siempre existe, no va a morir nunca. En el Interior obviamente tiene otra llegada porque sigue habiendo esa magia que tiene el folclore y que hace que tenga un empuje hacia regiones donde no es tan difundido. Mi papá es santiagueño y, cuando vas a Santiago, el folclore se vive de otra manera. En Salta pasa lo mismo. Vas a una fiesta de 15 y en algún momento de la noche los chicos bailan folclore.

Mientras haya libertad en el corazón

–Tu papá es médico y se crió en medio de una generación que sentía con orgullo eso de 'mi hijo el doctor'. Y vos fuiste al revés: del padre facultativo, al hijo que se mete en el arte. ¿Cómo fue ese proceso?

–Se dio todo muy natural. El conocido es mi papá. Y la mayor satisfacción que tengo como hijo es cuando de mi Viejo me hablan como persona, más allá del médico y del deportista. Siempre me dieron libertad para elegir y siempre estuve vinculado a la música. Poca gente lo sabe, pero mi papá también. Él me enseñó a tocar la guitarra y hasta formó un grupo con Leo Dan, que se llamaba Los Troveros del Salitral. Después a mi Viejo se le dio por el básquet y la medicina. Yo estudié un año y medio medicina y, después, analista de sistemas. Solo me faltó la tesis. Pero nunca la hice porque me di cuenta que no era lo mío. No me parecía tener un título colgado de algo que nunca iba a ejercer. Seguro que a mi papá le hubiera encantado que yo fuera médico. Pero hoy se va revirtiendo eso. Ya no es sólo 'tu hijo es guitarrero'. Es el artista que dedicó su vida a la música. Todos los días tomo este trabajo de la forma más responsable, como se merece el arte y la cultura. En ese sentido, mis Viejos están orgullosos del camino que elegí.

–El mundo cambia. Hay actividades que hasta desaparecen. ¿Cuál es el rol de la música en medio de tanta metamorfosis?

–Siempre va a ser un nexo de conexión entre la gente. Es cambiante y nos genera sensaciones diversas. Podemos escuchar música solos y trasladarnos a nuestra infancia. Podemos sentir tristeza, nostalgia, alegría. No existiría un mundo sin música. Muchas cosas van cambiando y, para mí, hay muchas que involucionaron. Pero hay otras que evolucionan. La música siempre va a estar presente. Van cambiando las tecnologías y el formato, pero la forma de hacer música, mientras haya músicos, va a seguir existiendo. 

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