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Enrique, o el hombre que fue Pipo

Tras 40 años cantando y divirtiendo a los niños, Pipo Pescador se lanza como cantante y autor de tangos.

En tiempos de la cultura del éxito, el marketing personal y la realización, la juventud se ha convertido en un valor, casi hasta económico. Por eso, pensar que alguien tenga nuevos planes después de haber cumplido 40 años de carrera, suena como una rareza y se convierte en una historia bastante peculiar. El que anda en esa aventura (que se parece a un desafío a esta cultura dominante) es el ex Pipo Pescador, que ahora saltará la arena como Enrique Pescador, cantante y autor de tangos, que por estos días se despidió de su larga trayectoria haciendo música y textos para los más pequeños.

–¡40 años! Es increíble, toda una vida haciendo lo que uno ama ¡qué bárbaro!
–La verdad que sí. Es una gran plenitud, es una etapa cumplida y cerrada. Eso es muy interesante.

–¿Cuesta mucho asomarse a la decisión de dejar de hacer esto? No digamos de retirarse, pero de ya no tener la tensión cotidiana.
–Bueno... cuesta mucho, pero en cierto modo yo siempre digo: es mejor cambiar uno en el momento preciso y con una decisión tranquila a que la vida tome esa decisión por uno, violentamente el día en que uno menos se lo espera ¿me explico?

–Claro.
–Es decir: es mejor hacerlo tranquilo, con tiempo, tomar las previsiones. Hice una hermosa exposición de toda mi obra, es decir, lo hice todo muy bien, muy tranquilo, con mucho tiempo y eso ha sido muy bueno para mí.

–¿Como en el deporte? ¿Retirarse campeón? En el mejor momento.
–Seee. Retirarse para dedicarse a otra cosa, dejar un espacio abierto, libre y cerrar una etapa de la vida. Retirarse en un momento en que uno considera estar en plenitud. Yo he estado el año pasado en la calle Corrientes con El sapo Pepe, es decir, me he retirado en muy buenos momentos. Entonces está bien, retirarse en un buen momento para dejar bien arriba el recuerdo, la figura. Y retirarme a una edad en la que todavía puedo hacer otras cosas y no que me retire la vida de un latigazo.

–¡Ja! ¿Qué es eso que se viene?
–Lo que se viene son los tangos. Yo me voy a dedicar plenamente al tango, que es lo que quiero hacer, tengo mucha ilusión con eso y creo que eso va a ser algo muy lindo en mi vida. Hace muchos años que vengo postergando el tema del tango. Son tangos que yo escribo, que hace muchos años que vengo trabajando y que no he tenido oportunidad de hacer porque siempre ha estado en primera línea la cosa infantil. Por eso, de alguna manera esto representa una nueva oportunidad de hacer algo que venía postergando.

–¿Y la gente del tango conoce algo de este material?
–Sí, sí. Muchos conocen este material. A muchos les gusta este material y ya lo he cantado en muchos lados, lo he mostrado y les entusiasma. Es un material en realidad que no pretende ser ‘tanguero tanguero’. Yo uso del tango como un medio natural y posible de expresión de mis ideas, de mis poesías. Yo las hago en tiempo de tango porque me parece que es lo que corresponde, lo justo.

–Ah, pero va más por el lado de la canción.
–Por el lado, sí, de la letra. Lo interesante es lo que dice la letra, lo que significan.

–¿Y por dónde pasan esos temas, la poética?
–Pasa por el tema político, por temas humanos, por todo tipo de situaciones y circunstancias humanas: el que come mucho, engorda y tiene alto colesterol y no se cuida... la que se hace muchas cirugías, el argentino devaluado. Hay muchas cosas, como la pendejocracia, que es el gobierno que tienen sobre nosotros, los adolescentes y los niños. Es decir, toman la realidad argentina en muchos aspectos.

–¡Es muy crítico!
–Es muy crítico, sí.

–Resulta muy llamativo: alguien que se dedicó a cantar y a echar una mirada sobre el mundo de los niños y ahora habla de una pendejocracia.
–Claro, pero en este caso la pendejocracia no es de los niños, es de los adolescentes narcisistas y fuertes que tienen a toda la familia en vilo y que nadie puede con ellos. Es un poco eso, más que con los niños. Con los niños, no... los niños están más en otro espacio.

–Se asemejaría más a una tiranía, que a una “cracia”.
–Y sí, como una tiranía de los adolescentes sobre nosotros, sobre la familia.

–Sí, también hay una cosa que no es nueva pero que no se nos ha ido y esta cosa del adulto apendejado.
–Exactamente, eso es un poco. Así que bueno: esos son los temas, ya están preparados y estoy esperando la oportunidad para poderlos hacer.

–Bien. Y como Pipo Pescador, ya no más.
–Como Pipo Pescador seguiré tal vez editando libros, haciendo cosas pero ya cosas institucionales. Ya no actuaré, tengo la Fundación Pipo Pescador que va a empezar a trabajar fuertemente en cuanto tenga sus papeles en regla. La Fundación representa una opción muy interesante para acercarme a los niños, sobre todo.

–¿Y qué nombre va a usar como tanguero?
–Enrique Pescador.

–“Enrique Pescador”.
–¡Jejeje!

–Suena a tanguero.
–Enrique Pescador.
–... y su Orquesta Típica!

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